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domingo, 10 de julio de 2011

Un barril lleno de serpientes



Miro la pared porque en la pared están los agujeros de gusano.
O ellos me miran a mí y yo sólo reacciono para luego decir en voz alta: "¡bastante bien, ostia!".

Y a veces están los amigos sólo que bien chavalillos, y corren tras un balón o en dirección contraria a una chica. Otras es mi padre empujando de puta pena el columpio, como si con poco me fuese a romper; como si no quisiese romperme ya entonces.
Lo mejor es cuando me cruzo con la nariz más respingona de mis sueños de juventud y se mete a la piscina para que la folle a aguadillas. Así podría pasarme horas, pero nadie me deja tranquilo mientras adoro el bañador más rojo que podáis imaginar.
Porque la verdad, es que si no hay gente, no hay agujeros de gusano.

Porque yo solo delante de la pared es solamente yo y una pared, y cosas estúpidas no hago.
Sólo me pillo por la pared cuando me recordáis sin saberlo una escena en la que con doce años me digo: "buah, cuando me pase esto sabré qué hacer", y ahora está pasando y me escondo de ese niño tan broncas.

También os digo que me lo habéis dado todo; aún incluso sin querer, porque he estado avispado, por mi manía de dormir el último o porque os lo pasásteis bien conmigo y punto y ahora me buscáis por el infinito cosmos a través del tiempo y del espacio para recordármelo...como si hiciera maldita la falta.

jueves, 30 de junio de 2011

Aborigen de clima cálido



La generación del 83 ya está pariendo a la del 2011.
A la mierda la fábrica ocupada por artistas baratos, la tripulación contrabandista en el cuerno de África, las movilizaciones de los indigentes y también a las jaimas armadas del desierto en forma de familia Mason.

Ya no quedan sectas que compartir.
Ni compatriotas con pelazo.
Ni rastro de las grunge.

La mitad de las veces que me masturbo acabo despistándome con bultos que me han aparecido por el cuerpo.
No hemos hecho una mierda. Salvo dinero, parir, principios de cirrosis y especializarnos en no callarnos los últimos.
Ahora tengo una cara que se parece a muchas otras.

¿Pero sabéis qué? Se acerca el verano y estoy listo para afeitarme el cuerpo.

lunes, 7 de marzo de 2011

El peor estudiante



El amor y el arte tienen que estar juntos, pegan un montón.
Como los ojos claros y las plumas en el pelo.
Indisolubles en parte por el mal perder de ambos.

Pero andamos cortos de todo eso, los ojos claros buscan deslumbrarse;
y guardo las plumas que otras llevaron. Y si fueron éxtasis de juventud, ahora sólo son plumas de animal.

Sin miedo, sin vértigo.

Queda todo por aprender.
Renunciar al arte que no me quiere por el amor que no vivo.
Comenzar a construir lugares acertados donde tú quieras entrar.

domingo, 2 de enero de 2011

El turista accidental



No hay gente entre cartones, ni hay kundas dando vueltas a la manzana. No hay parejas de latinos dando voces por la noche, ni resulta fácil hacerse con un camello a las horas en que realmente hacen falta. No se ve a los parados enterrados entre vasos, ni las prostitutas parecen actrices de Hollywood interpretando el papel de perdedoras de cinco a una...este sitio es irreal, es más falso que una postal y no logro saber dónde oculta la basura que genera.
Aquí es donde me crié.

Sólo sé que abandoné este lugar hace seis años montado en un majestuoso dragón púrpura con una gran chica de paquete, prendiendo en llamas todos los vehículos de la autopista a mi paso y la mirada fija en un machair al que arribar: un lugar donde la gente moría riendo.

Posiblemente, el lugar más infecto de la tierra, como lo de aquella ballena que fue a morir a la playa tranquila y se encontró con el Algarrobico. Y donde fui feliz un tiempo porque la gente moría riendo.

Mi dragón ya no está conmigo, me fue sustraido una noche por alguien más indeseable que yo. Lo habrán engordado con parsimonia y poco talento y andará en algún sofá viendo al Buenafuente.
A veces se acuerda de mí, no me cabe duda.
La chica, bueno, la chica se dividió en dos y dejó conmigo la mejor parte. Al menos la mejor para mí.
Claro que eso nunca es suficiente; ni que decir tiene.

Ahora cojo el metro y viajo a otros planos donde las cosas tienen más gracia. Un lugar donde permanecen los orgullosos wyverns a la espera de un amigo humano.

Odio la nostalgia por lo que produce, pero cuando me encuentro atrapado por ella me concentro en anhelar lo irrepetible y la promesa de subvertirlo si se me concede.
Para no tener que morir riendo por ofuscación.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Pausa para coger leña



Las nieves. Siempre son las nieves.

Sobrevivir a las nieves no es la traducción correcta, sino sobrevivir hasta las nieves, y celebrar un cumpleaños más, con un jardín detenido donde sólo importan las huellas de lo escondido.
Épocas de ponerse serio y parecer cursi porque los demonios se hacen visibles y otro año más sin fecundar el anticristo.
Los otros buscadores del falso grial pueblan las mismas sendas caducas, con ánimo y una fuerza que, a estas alturas, sería tonto envidiar; bastante hago portando el canasto de la fruta pocha.
Cuando el hambre apriete...

Muchos descubren que son los criados de sus espíritus jóvenes. De sus agallas. No hay duda de que beber del grial será la forma de emponzoñar su poder. ¡Ahí vamos!

En mis pesadillas los viejos son los genocidas.
En mis sueños suena Layla en estereo, y así es fácil encararse con la muchedumbre senil y un acantilado en los talones.
En mis despertares constato la transformación pausada en enemigo.

Las putas nieves.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Tiempo de actitudes ancestrales




No hay amigos, hay causas compartidas. Y tengo unas causas muy bien compartidas y poco relacionadas entre sí.
Soy más un promotor de pequeñas logias que el fundador de Waco.

Los que nos hemos propuesto destruirnos nos encerramos en la cripta del Unabomber. Allí desciframos nuestro adn maldito para luego tomar el metro y acudir a la reunión de brindadores cósmicos, los que se toman con ligereza la tarea de encontrar asidero.

Nadie habla de sus otras causas; es de mala educación mostrar complejidad, eso lo sabe hasta el más tonto; hasta yo sé eso.
Mis causas compartidas son mi vida. Lo estoy dando todo por ellas si os dais la vuelta un momento.

Y en mi arcón secreto se acumulan viejas fotos de reuniones masónicas armadas, sin orden ni concierto; sin saber si aún se reunen o si las estoy persiguiendo por las catacumbas de la ciudad para arrestar a todo el mundo.

También hay en ese arca souvenirs de orgías pasadas. Pedazos de ternura que guardo por si un día se acercan, ya ancianas, sus dueñas a recuperar. Eso si no los he vendido en el mercado negro, haciéndolos pasar por historias reales. 

Una vez volqué el tesoro sobre la alfombra y cayó, como último fosil de quien fui, una célula solitaria autosuficiente. Seguía alimentándose por su membrana. Seguía existiendo por si misma. Me aterroricé y volví a guardarlo todo en el mismo orden caótico en el que estaba todo.

No hay misterios, hay invitaciones a entrar.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Deseo de ser kurdo


Ni una palabra decente en mil días. Ni un sueño apache que esconder de los funcionarios. Ni sabores, ni olores, ni pieles de gallina ponedora.
Nada de drogas curativas.
Nada de sexo inseguro;
nada de ciudades sobrevolando, a diez mil pies de altura, los viñedos de tu familia.

Tengo toallitas limpia-gafas y sucios los calzoncillos. Tengo un cajón lleno de cigarrillos de menta y un acuciante dolor en la axila. Temo por mi vida. Temo por mi amor.
 
Sin noticia alguna de Willendorf,
ni de Phnom Penh.

No quiero ser extravagante, quiero ser soñador.
No quiero descubrir que he acabado hablándome de una manera clara y directa.

...el Bósforo me sigue reclamando en la distancia y ya puedo oler el raki.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Taking the long way home



Me piace una barbaridad el skyline del Actur y Ranillas a estas horas de sol a medio gas. Las farolas, que poco pintan ya, quedan ensartadas entre una primera linea de combate arbóreo y los conductores duermen rodando todavía. A la par, sigue fluyendo el río como una vieja en su motocarro. 

Ver a la madre, mujer, y a la mujer, anciana, es un chiste más del repertorio universal. El padre no cuenta, si Freud no se equivocaba, éste sólo es un usurpador que se disculpará enseñándonos a montar en bici.
Nota al dorso: Agénciate una u olvidarás semejante legado. 


He recuperado el aroma del pan del día llegando en cajas de cartón al bar familiar; respirando su polvo urticante que alimenta como ya quisieran otros. Me ha costado llegar hasta la fuente, recorriendo sinápsis abotargadas en siesta que se defendían, eléctricamente, ante mi no programada presencia.

Luego ha tocado fantasear y perderse cotilleando las otras opciones del multiverso.
El "¿qué estarán haciendo mis otros yoes?".
El problema es que muchos de ellos también están paternalistas; mirándome a mí. ¡Cómo si yo necesitase atención!
En resumen: cuidamos de Jose.

Sólo son las ocho de la mañana.
Y aún tengo rememorantes las yemas de los dedos





"El olvido también es una forma de presencia. Presta una presencia propia a la aparente desaparición de lo olvidado" De la esencia de la verdad. Martin Heidegger

sábado, 17 de julio de 2010

Dijo que salvar cualquier cosa era infantil




He cruzado mapas cartográficos antiguos mientras venía hacia aquí. Y AQUÍ es exactamente lo mismo que ALLÍ; se han acabado las idiosincrasias; todo sabe igual, tiene la misma cara y es el mismo tiempo; no el clima, sino el tiempo.


Ya me he cansado de enterrar y enterrar, los demás os pudriréis en la cuneta. Os aparezcáis en sueños o en despertares. Eso sí...


Aunque de vez en cuando me cruzo con los que también notan un color raro en las entrañas de los cuervos. Nos miramos y nos hacemos una paja, o un dedo, en el lavabo. Y cada uno por su lado.
Que los raros cuando se juntan acaban haciendo una película de zombies o una comedia romántica.


Si alguien conoce un síndrome que te retiene toda la vida en las 16:00 PM que me lo haga saber. Que no hay dios que se tome un café como los de antes. Y repito; no es nostalgia, el café que recuerdo también sabía a mierda, lo que yo quiero es el acto una y otra vez hasta perderme en mis pañales.

jueves, 17 de junio de 2010

De sandías y yonkis



Vuelvo a sentirme yo en el equivocarme. Me descubro una y otra vez mi mirada para adentro, apuntando en la gran lista un nuevo momento de inflexión, amable y simpático como mi mejor yo; y con la llave de paso en una mano y el chorro de agua brotando hasta cubrirme las rodillas:

Unas tetas cobrizas fantásticas que quitan cualquier miedo al hambre y al sueño. Desde luego que sí. Demandando cariño en mi puerta, eso que siempre pensamos no va a volvernos a ocurrir. Aún queda alguna madriguera llena de conejos.

La gente necesita a la gente, más que cualquier otra cosa. Necesita un masaje en el cuello y un abrazo de alguien a quien nunca hayan abrazado. Necesita un polvo lento y fruta.
Y yo, además, necesito a una de esas que fueron lolitas con doce años y ahora se les ha olvidado. Y Humbert ya avisó de que hay poquísimas.

Estoy harto de ver palomos gordos infectos achuchando a las palomas por la calle, sabiendo que, si su panza les permite aguantar la persecución, mojarán; y la dejarán con un huevo dentro.
Estoy harto de ver casados y casadas. De ver parejas de viejos camino a casa o a misa. Quiero que toda esa mierda no me afecte y echar antes de desaparecer doce polvos de esos que quitan varios años de vida.

domingo, 6 de junio de 2010

Incluso la soledad se puede atravesar



Zaragoza se parece mucho a Chernóbil, tiene abundancia de riberas y enormes arboledas y sin embargo a sus habitantes les valdría con una buena red de catacumbas donde ocultarse. Igual no ha quedado muy claro...ya, es Chernobil lo que se parece a Zaragoza, eso debe ser.
Echo de menos la muchedumbre a todas horas; pero la culpa es mía por anegarme de familia hasta los ojos.
Me caigo de sueño. No he dormido, pero sí he desayunado.
Parafraseando a S. Jerusalem, tengo ahora mismo"una actitud inmejorable para hacer periodismo".

Y ando nervioso queriendo contar algo sobre The Butcher Boy, pero resultaría aún más yermo de lo normal. ¡Y es un pedazo de película, de las de aplaudir hasta con los pies!
Así que cambio de tercio de Flandes -me cabreo al releer- y me decanto por la confesión agustiniana (¡guau, que giro de guión tan inesperado!), algo que me sale siempre solo, como la verborrea casposa a los tertulianos de la tele.
He encontrado informes de evaluación del bachillerato que ya hacían saltar alguna que otra alarma, vocación de pésimo estudiante; de soplapollas, para hacer honor a la verdad; si no estuviese de empalmada a lo mejor no estaba pensando en lo completa que me parece la palabra follar; un "derecho de la persona", según Lisa Bonet.

¡L. escribe, cojones! No me dejes solo en este antiguo oficio de canastillero. Lo mismo cambio de tercio de Mahou y me bajo el Ebro en kayak; haciendo, así, de la vida videojuego, de esos de superar pantalla a pantalla antes de partirle la cara al boss barriobajero de turno.
Me disculpo y me retracto de mis ganas de camorra aragonesa, Zaragoza no se parece a Chernobil, se parece muchísimo más al pueblo de Trillo.

domingo, 30 de mayo de 2010

Hasta el centro de Camboya no se folla


Acabo de despertarme. O acaban de despertarme dos que son tocayas, mejor dicho. Porque por mi propio pie no salgo de la laguna ni en verano. Me lío las horas, las echo al hombro y dejo que se engusanen y mueran.

Pero acabo de despertarme. Y pienso que la traición es el pan de cada día y que traicionado y traidor son intercambiables, sólo que uno se pirra por la culpa y el otro por la ira.
Así el activo puede seguir sintiéndose vivo y el otro cobarde.

Y con la cara lavada, afeitada por completo, y con alguna que otra crema untada en la barbilla, me dispongo a seguir investigando en la buena dirección.
Lo primero que me viene a la cabeza es pedir perdón.
Lo pido.
De veras.
Lo siguiente es perder el vértigo. Pero sin avasallar, que es algo que me va a costar horrores.

Por último, me prometo no volver a dejar una constancia tan cutre de una buena noche de consejos impersonales: de esos que o los cojes tú o los cojen los de siempre.
Es mi último agradecimiento sin usar el cerebro. Palabra.

Acabo de despertarme y ya me echaría a dormir angustiado otra vez. Ni vago, ni imbécil; únicamente pijo... y de incógnito.
Desde aquí recomiendo a las mujeres. O no aprenderemos.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Épica hiperrealista


Más o menos, de una manera muy serrana y paciente,
se han escrito los capítulos anteriores que han traido al protagonista hasta un estado de semisatisfacción por lo deseado con ganas,
y de sedición malsana por lo poco sujeto con las manos.

El mundo se ha portado algunas veces, eso no lo voy a discutir nunca;
están los documentales de animales que nos yerguen sobre hombros de gigantes.
Y el blues.
La cultura en manos de nadie.
Las panaderías abiertas a las cuatro de la mañana.
La descripción y estudio de todas las especies, yerbas, simientes.
Lavapiés, el pastel de cabratxo, las historias de balleneros,
el Nuevo Periodismo, Vittorio Gassman,
la sátira, las lentes de contacto, Josèphine Baker,
Iris Murdoch y su relación con John Bayley,
y, sobre todo, las religiones que tienen animales por dioses.

¡Vivimos tanto a través de las posibilidades de otros que no entiendo como no estamos de celebración continua!

...Agujero negro narrativo...

Pero luego está este puto enjambre de venas y fibras musculares intoxicadas impidiendo llegar hasta donde dicta la imaginación (puta, puta imaginación).

"Sabía pegarse cuando no se pegaba y ahora practicamente sangra si cambia un poco el tiempo.
Pero se acuerda de sus ideas, vendió sus ideales bien barato para no darles más vueltas y se concentró siempre en sus ideas (o idas de olla o mentiras o propaganda de grandes multinacionales).
Con el soniquete constante de espicharla en la cuneta.

La amenaza del hombre del saco en el que nos transformamos cuando cumplimos los 25 tiene presas todas las oportunidades, maniatadas y obligadas a estar tiradas por el suelo.

La última, en su turno de ir al baño, engaño al "secuestrador", se escapó por un ventanuco y se infiltró entre la multitud de las malas ideas.
Las anteriores que escaparon a ella usaron tretas, poco más o menos, igual de ridículas.

Pero las que quedan dentro y quiere rescatar -muy importante este punto- ya deben estar impacientándose.
Ya sueñan con un tipo cualquiera al rescate, aunque llegue sin pectorales ni sonrisa noventera; uno del que poco importa que le claree el cartón, tenga pelo en los nudillos o se le quede baba seca por la boca.

Y llega tarde, pero tiene intención de llegar.
Va de camino, parándose en cada portal a ver si ve un timbre pintado de rojo y/o enfrascándose a repetir a todo el mundo las deliciosas idiosincrasias del mundo animal; sí, pero va en la buena dirección.
Va decidido a enfrentarse con su ego, su yo, su superyo y todos los tús que ha malinterpretado; y conociéndole, sus enemigos no pueden ser muy peligrosos.
Será una de las peores escenas de acción de la Historia. No cabe duda".

domingo, 9 de mayo de 2010

Bocadillo de camomila




No estoy para narrativas normales, amigos. Me quedo con la épica-química, el western atmosférico, la intriga de la coexistencia espacial y la novela criminal. Todo lo demás es novelucha romántica, discursito pedagógico de fariseo y cabrito y moralina judeocristiana (de la chunga, nada que ver con el "cine de la inquietud moral", por ejemplo).
A la hora de los estilos, necesito un poco de "Cut-up" a lo Burroughs, un compromiso total con el juego como hacía Cortazar y una sinceridad completa... acobardada en el último segundo para pillarla buscando un escondite en el salón.

Mi lenguaje está en búsqueda; por fin, ya me comí los huevos de niño lector asocial y resabiado. Ando abierto de piernas a todo el lenguaje panamericano (una buena muestra de ello *), y un compendio de dioses y demonios suficiente para formar el panteón léxicográfico que abarrote mis farragosas subordinadas -muerte anunciada en el pasado de esa quimera sosísima y bienpensante que es el párrafo corto-

La voz. Nunca hubo duda. Tercera persona cuasi omnisciente cuando se trate de castigar, totalmente omnisciente cuando me sienta con flow y más dado a la prolepsis que a la analepsis (es decir, más dado a joder los chistes que a mejorarlos); por último, primera persona...bueno, si empiezo en primera persona todo el mundo al suelo.

En cuanto al ritmo: siempre pensé que la única evolución de un cuentacuentos y de un tiralineas estaba ahí. Así entendí la evolución de una época literaria a otra en el colegio y así lo sigo viendo. Y por eso no he tenido ritmo alguno y tengo que escribir con música a toda ostia.

Si entro en descripciones cuando escribo se debe a tres posibles motivos: o necesito despistar, o estoy todavía entripado con algo que he soñado o quiero relajar alguna taquicardia escribiendo y
me da igual perseguir o no a las musas con el bate de beisbol.

De todos es sabido que cuando se escribe sobre el proceso de escribir, o sobre el enfrentamiento con la página en blanco, o sobre el papel de creador, es que no hay nada serio que decir y que ya no se es escritor. Y ahora queda, según el concepto de trascendencia, plantar un ñordo y tener un monstruo.


* "¡Qué gonorrea! ¡Qué vaina tan cruda y tan bacana!"



lunes, 3 de mayo de 2010

No pain, no game



Tengo una taza partida en pedazos, es un recuerdo de Praga, pero no mío; yo no conozco Praga, como no conozco Bhután.
Pero aunque no sea mía he decidido recomponerla con paciencia. De hecho, ya lo sabéis: porque no es mía voy a recomponerla.

Va a ser el principio de mi imperio. Pegado con pegamento y vendido antes de que se desmorone, y yo, ya lejos.

Si me paro a pensarlo siempre tuve en realidad vocación de rey, de gobernador. No quería ser autor, sino autoridad; como Bret Easton Ellis.
Que me adjudicaran el título de emblema de una generación o ser convertido en objeto de deseo, nada serio, nada intelectual; sólo una turbia impostura, algo nocivo, algo expuesto a la horda...cercano al cielo.

Así que aquí seguiré juntando trozos de porcelana para hacer feliz a alguien, para que me hagan feliz a mí. Barruntando que la misantropía gobierna el mundo mientras mi gato ha huido a pastos más verdes.
Tocar fondo es tener una taza rota por mascota.

Hay galletitas de la fortuna bastante peores



Se me han hinchado los músculos de la espalda, así como suena; un cuasimodo en Delicias con temblores. En pleno mayo con el radiador a tope y ofreciéndole el culo.
Una vez más, enfermo en el peor momento.

Eso sí, el malestar me hace algún que otro bien: sacia mi necesidad de pereza porque no me saca de la cama, y me ofrece mucho más tiempo para mejorar mi situación.
B. decía en su obra: "yo no hago virtudes de mis defectos". Bueno, pues yo no hago otra cosa. Y si me disculpáis, me vuelvo a la cama. Que la literatura no anda por aquí fuera...y parece que me estoy poniendo confesional.

lunes, 19 de abril de 2010

Un ternero lindo puede mamar de dos madres



Se me abren las alas por exceso de café y se me enredan por falta de sueño. Pero como bastante bien, mamá...ya ves que algo se adhiere, después de todo.
Prefiero contarte abiertamente que me la casco con desgana a veces, pero otras veces estoy seguro de que me hago el amor, o al menos de que me compenetro bien conmigo mismo. La última cayó mientras le daba otra oportunidad a "El hombre que nunca estuvo allí"...que ya ves tú lo interesante que fue revisitarla.
En cuanto al tema nietos lo tengo todo más controlado; sé que me gustan las chicas (que es un comienzo), pero las muy cabronas toman anticonceptivos por su cuenta. A la última conseguí sacarle el anillo vaginal mientras la masturbaba, pero resulta que en las 3 primeras horas aún no hay fertilidad, ni vida que se abra camino, ni ganas de chapotear en lo inerte.

Estoy barajando la posibilidad de empezar a plancharme la ropa, de pasar el recogemigas al mantel antes de sacudirlo por la ventana y de colgar una bandera de España de mi ventana, porque sí, porque es mi país y deben saberlo mis compatriotas.
Creo que ya es hora de pagar tantos años de excentricidad, de pasear por la calle con la mirada clavada en mi paquete y de no encumbrar a ningún ídolo única y exclusivamente por despotismo. Esta navidad os compro lotería de Navidad sí o sí; que seguro que nos toca, ya veréis.

Ah, tanto las E.T.S como las drogas químicas no eran para tanto, otra vez tenías razón; aunque tus ánimos constantes para que experimentara la vida hasta la raiz me parece que responde a una cruel superioridad sobre mí. Tanta filosofía vitalista y tanta cultura del desgarro existencial no me han aportado nada más que arrugas en el entrecejo y un andar raro...

Igualmente, gracias.



domingo, 18 de abril de 2010

La cena fría

Primero unas imágenes.

- Un tipo cualquiera curra a la vuelta de la esquina vigilando un parking desde una casetilla donde volverse loco debe resultar muy fácil.

- Dos tios, camino a casa, comentan que Juan se ha ido, con una "piba", sin decir nada.

- Se cruzan en mi camino unas veinte chicas y todas se parecen entre sí, y no creo que les importe.
- Otras chicas pasean de la mano y con mi ojo de cerradura veo que una tiene dudas.

- Nadie sonríe tan temprano.


Y ahora lo mío.
Recorrer la ciudad es algo feo de cojones. Significa hacer sangre de cualquier encuentro, ya que mirar con nostalgia los fotomatones o emborracharse en cualquier barra es de un rutinario que tira de espaldas; lo mejor será inundar el valle y achicar la corrala.
Poner la puerta cada día en su sitio ha sobrepasado la metáfora de la roca y la cueva, y ya no sacia ninguna sutileza; todo es ya tan concreto que da pena y aburre. No recuerdo la última vez que jugué con las palabras, y no he visto por la calle ni una sola intervención artística-urbana de esas tan de moda.

Nos han timado a todos; sólo queda beber, follar, abrazarse cuando hay más gente delante y llenar el feisbuc de inquietudes de mierda.
Como dijo el protagonista de una peli el otro día, "me da igual vivir o morir".
Y, añado, me importa muy poco lo encontrado.



sábado, 17 de abril de 2010

Ya no me cantes, cigarra






Que si el intercambio de energías, que si estoy agotando el qi...
O prostitución tántrica o nada.

Tengo los brazos llenos de arañazos del gato, el porno ha desaparecido de mi madriguera y he vuelto a las poluciones nocturnas de la edad del pavo... ya he visto unas cuantas candidatas a las que llenarles la espalda desnuda de jeroglíficos y romances, pero tienen novio, novio y relación abierta que es lo que se lleva (una mierda contradictoria pero que parece que satisface a muchas menos de lo esperanzador).

Y tan pronto te abofetean con L´Atalante, como te cantan una copla de los de gitano con el dorso de la mano duro porque lo mismo da todo, y ni rastro de un chivatazo, de un aviso; y hablando de avisos: ya he aprendido a ser una persona horrible y se me da bien...que nadie venga apelando a la inconsciencia o la ignorancia que tiro a dar y tengo un gato entrenadísimo en el combate.

jueves, 15 de abril de 2010

Adentrándonos en la intercapa




Me quise tanto de crío que no hay ya dios que me aguante. Y me río con aquel enano, pringao como el que más, a través de los vórtices del tiempo y del calcio.
Me cago en mi calavera una y mil veces y sigue queriendo más...más tortura, más sabiduría personal e intransferible; más catástrofe y reconstrucción de las ruinas.

La periferia clama por otras exigencias pero el cerebro, quién realmente manda, está borracho de poder y enfermedades incurables: la falta de vida potable contra los anticuerpos de la inmortalidad.

Sí. Un desbarro tras otro que tendréis que aguantar si me queréis o si vivís cerca.
Una oportunidad de oro para salpicarme con el coche al pasar o de robarme el último piti de camino a casa.

¡Qué mierda tan salvaje resulta la incapacidad de discernir si nos ha ido bien o mal!
La opción de siempre: quemar una tonelada de sus cosas.