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jueves, 17 de julio de 2014

Para matarme hay que dispararme a la cabeza


Me disponía a ello. A mezclarlo todo y no entender nada. Quería rezar al vacío para oír mi voz y, mediante la prosodia, volverme un seductor sonoro; como esa voz de carretera y limpiaparabrisas. Y un coro de mujeres fantásticas para esta canción. Hacer bailar a los críos y esas cosas, ya sabéis.

Y desperté de un buen sueño que duró un verano. Mis hermanos también despertaron y no les fue mejor que a mí. Pero entre hermanos nadie se preocupa del resto, eso es lo que más echo de menos por ser hijo único.

No era así tampoco, vale. Habría de todo lo que nos gusta, quizás por turnos o en orden como en la Administración. Pero estaba muy lejos de aquello, por abrir los ojos y tratar de enfocar. El despertar es grandioso aunque amanezcas en prisión tras dejar el sueño de libertad. El despertar es orgulloso y, joder, el orgullo me sabe a solomillo y margaritas a la brasa.
 Pero en la realidad nada estaba siendo como acostumbraba. Lo cual es necesariamente bueno, por supuesto.

Me dispuse a disfrutar, a bailar el día. ¡Ay, esta vida! ¡Qué ingeniosa que es la marrana! Sabe Dios que me río hasta pederme, como poco. Alguien, mientras, está preparando unos copazos, con tanto hielo como sed traigo. Luego, lo de siempre, el "¿qué piso es?" que suelta alguien antes de decidir beber en la calle. La animalidad es un recuerdo por el que brindar.




Y notas las eróticas vibraciones en el suelo de un andar rompedor. Comienza el baile del cuello, escudriñando la ciudad en busca de la dueña de esas pisadas. Se detiene el mundo y la ves, y las arterias empiezan a sudar, subimos el termostato de la ingle y comienza la persecución hasta su posición. Y, en cuanto hay contacto visual, comienza la danza conversacional:

- Mira, mira, me muevo en todas las direcciones

- He visto eso toda mi vida y es la mar de aburrido

- Espera, deja que te ponga aquí, con la luna llena detrás tuyo como si fuese una pamela asteroidal

- Esto resulta, cuando menos, patético, cariño

- Conmigo nunca te faltará un plato de macarrones con queso, te lo juro

- Te he visto hacer todo ésto hace un momento, se lo hacías a aquella otra chica

- No querré más a nuestros hijos que a ti, simplemente será de una forma algo diferente

- No hablas de amarnos...

- Sí, lo hablo

- Hablas por hablar

- ...Amarnos con todo el cuerpo

- Creo que eres mono, pero no vamos a irnos juntos

- ¡Y nadie lo hará desde ahora, porque todos trabajan para mí!

La situación. Hay dioses presenciando las situaciones, ¿o qué os creíais? Además siempre pueden bombardear la ciudad al amanecer; mejor que cuando ocurra estemos lejos y juntos.


viernes, 2 de mayo de 2014

Te echarán de menos




Al escritorzuelo de paridas Malclown aka Jou Seff aka FollaviejasCarlistas le han dado repetidas veces con un ladrillo en los dientes esta pasada madrugada. Ha resultado muerto; y quieto; por fin.
El cadáver mostraba una sonrisa sin dientes. En su lugar, el asesino había puesto trocitos de cigarro y usado las partes de los filtros a modo de palas. Nos hemos reído al verlo, las cosas como son.

El informe de la autopsia afirma que se le pasó el dolor de las sinapsis en los últimos tiempos ("por fin... soy incapaz de sentir nada", gritó un par de veces en una gasolinera en Noche Vieja)

Por lo que cuentan los allegados a la víctima, tras aquel descubrimiento se introdujo en una vorágine de excesos... aunque todos bastante blandos, todo sea dicho: cenaba fuera muchas veces, iba al cine cada quince días o así; y aunque seguía comprando de segunda mano en los rastros de yonkas, ya no cogía los zarrios más miserables.

Los viejos del pueblo hasta le volvían a dirigir la palabra. "A ver, ese chaval majo no era, lo que pasa es que venía una y otra vez y lo tenías que aguantar sí o sí", comenta uno de los que le conocían mejor.

Contrariamente a lo que uno creería, aquella vida inane no le impedía ir a trabajar cada día bien vestido (dentro de sus posibilidades, claro) y aguantar, día tras día, la vida de Sísifo.

Sísifo era un latin king que conoció en el barrio madrileño de Lavapiés, éste cogió un curro de relaciones públicas de una sala y murió de frió en la calle mientras intentaba llenar un paquete vacío, con los pitis que iba pidiendo...Fue el único latin king no momificado en pose macarra con ametralladoras.

Testigos oculares afirman que Malclown olía "demasiado bien últimamente; no tanto como huele uno después de follar...pero, bueno, no estaba mal". Supuestamente, las primeras pesquisas apuntaban a que el muerto estaba intentando cambiar su vida de raíz: las facturas de la mansión que se alquiló, las continuas multas de tráfico, el incontestable devenir en John Turturro; era como si la zafiedad de la gris vida cotidiana fuese la experiencia definitiva para el tío.

Ya ni escribía poemas de amor a la Virgen. "Sólo repetía datos de déficit, de inversión pública (jajajajaja) o de desdoblamientos de carreteras", comenta el dueño del ultramarinos chino donde solía adquirir papel del culo y condones ("jajajajaja", añade el entrevistado).

Los hechos, aún sin esclarecer, son investigados por la policía del barrio que afirma, a través de su portavoz Emiliano Lambea -no confundir con el empresario de gasolineras, con quien no guarda relación más allá de ser otro hijo de...-, que "no tenemos efectivos suficientes para acometer este caso como mereciera, échenle la culpa al Gobierno...es probable que se suicidara... como era medio maricón y del PP"

Es un día muy triste para el mundo del Arte; ha muerto Bob Hoskins. Nuestro reconocimiento infinito y parafraseándole en su obra cumbre:

- Estoy harto de tortas, y recibir derrotas; te voy a dar un puntapié en todas las...

- Narices!!, grita una comadreja

- Espera eso no rima con derrotas, replica otra

- Eso no, pero esto sí, clausura Hoskins puntapieando las pelotas de la comadreja



P.D: RIP Bob Hoskins (...que un carrusel de dibus te lleven a tu lugar de jolgorio)




jueves, 20 de febrero de 2014

*Agua + azucar + idiotas




El último vistazo a la linde de la selva que abandono.
Juro y perjuro que volveré pronto, que soy un explorador, un periodista... que me entero de qué están tramando esos cabrones y vuelvo para avisar a la selva y a sus criaturas. Me pongo a ello ya mismo.

......

De repente caigo en la cuenta mientros "fumo" de mi cigarro electrónico; yo salí de la selva por algún motivo. ¿Cuál era que no caigo? Ah, sí...  la evolución.

......

Sí, sí, joder, he despertado de mi ignorancia por fin.¡Se acabo la alienación!
Recuerdo mi misión y he recogido pruebas cojonudas en estos años... la voy a liar gordísima.
Me infiltré tanto y tan bien que ya sé cuánto subirá el paro el martes, conozco el nombre de pila de la amante del Papa Francisco y hasta la fórmula de la Coca Cola*.
Es hora de comenzar la fase 2.

......

Estoy seguro de que me persiguen. Casi seguro.
A veces mi móvil se queda encendido muchas horas y eso que no le queda casi batería. Lo hacen para controlarme, porque se me olvida cargarlo siempre y así no hay forma de espiarme correctamente.

Ni siquiera me llega una sola multa de tráfico... es para que no sospeche, y eso que voy a 140 reales por la autovía siempre.
A mí no me la dan que llevo la selva dentro.
Yo capto el olor de las trampas.

......

Esta chica y yo tenemos mucho en común...no somos como el resto de estos subditos de un dios ciego. Es salvaje, como yo.

Un equipo pequeño, de dos personas; pero un equipo igualmente.

Me pregunto cómo sería nuestra vida en la selva. Cazaríamos con armas nuevas, una cabaña con wifi y todo el día follando; no quizás eso no sería exactamente así.

......

La vida salvaje es reproductora y poco más y, sabiendo lo que sé, no puedo traer una vida a este mundo. Ni siquiera a uno selvático.

......

No necesito a nadie, largaos. Soy autosuficiente. La salvación está en mí. En la anarquía sabré cómo moverme. Sere yo y nadie más que yo. Toda la vida preocupándome por ellas, por los vecinos, por aquel estúpido desierto del que salí hace tiempo, mucho tiempo.

......

Este mundo ha sido bueno conmigo, con un traidor como yo. ¿Qué otro mundo acoge a un desertor y le da calefacción y autobuses donde se puede pagar sin mediar palabra con el conductor? Siento que perdí algo importante hace años. Pero realmente este lugar es bonito. Es confortable.
  
......

No me queda nada. No he cobrado suficiente por todos mis servicios; hayan sido los que hayan sido. Casi no me llega para nada más que para paquetes de tabaco y seguros de vida.
Estoy demasiado cansado para informar a la selva de lo que ocurre.

Pero seguro que han mandado a otros cuando yo no regresaba. Seguro que esto les pasa siempre.
Saben lo difícil que es huir de sus garras civilizadas, pero tampoco pueden avisarte.

Si me hubiese ayudado alguien alguna vez.

......

La realidad es real. La imaginación no es del todo nuestra. Amo el pasado porque lo abandoné casi sin fijarme; pero sólo casi.









domingo, 29 de septiembre de 2013

Tatuarse con polvora


He visto la casa de Keats en Hampstead (desde la valla, sin pagar... a saber qué fundación se lo lleva), vamos, como todos los pobres que duermen a la noche en los bancos del inmenso parque contiguo, el Hampstead Heath, un parque donde vivir y morir; y con una edición bilingüe de Coleridge en la mochila (¿quieren ser románticos? consuman drogas: láudano, adormidera, metilendioximetanfetamina...) y con aquel tiro en la rodilla de Rilke resonando en mis tripas, aquel que dice "Amantes, a ustedes, satisfechos el uno en el otro, les pregunto por nosotros. Ustedes, los que se aferran a sí mismos. ¿Tienen pruebas? Miren, me ha ocurrido que mis manos se reconozcan entre sí, o que mi rostro ajado se refugie en ellas. Eso me da cierta sensación. ¿Pero quién, sólo por eso, se atrevió a creer que de veras es?"

Siempre tuve claro que moriré bien lejos de la guerra 
Algo parecido le pasaba a Lorca cuando se masturbaba escribiendo (Resisto un ocaso de verde veneno / y los arcos rotos donde sufre el tiempo / Pero no me enseñes tu limpio desnudo / como un negro cactus abierto en los juncos / Déjame en un ansia de oscuros planetas, / ¡pero no me enseñes tu cintura fresca!), todos sabemos que Lorca estaba pidiendo a gritos que no le mataran a tiros en la noche. Pero todos consiguen lo que temen.
Le faltó ese algo de boxeador del poeta Cravan que arrastraba un carro de la compra en el que vendía su obra, pura como pagar por sexo, por comer caliente y no fregar luego o torear lejos de la vereda donde siempre mueren los hijos de los agricultores. Cravan, simple como un anular en el culo, "Me gusta tanto el baile y las locuras físicas que siento con evidencia que, de haber sido jovencita, habría acabado mal. (...) ¿Cuál es esta noche mi error? ¿Qué entre tanta tristeza todo me parece bello?".

Ser un infame jardinero de la nada como decía Cioran; o Ciori, como le gustaba que le llamaran los parroquianos de la taberna. Declamar y declamar, como única función perenne -o  venidera- no puede dar beneficios, pero sirve para ser invitado a postre, a la postre.
"Ávido de exceso y herejía", gritaba el tio pesado. Veis... yo, en un concurso de ambas cosas, participaría; no digo ganarlo, que nunca se sabe como va el ranking, pero me veo haciendo un buen crono.

Mientras no se detiene la imprenta, los cielos arden sobre los puertos que ya he visto y saludo a los que salen del mar con mil mareos disimulados para acurrucarse en el mons veneris de alguna de fuerte olor y risas.
"Aquel vientre era para ser observado con lupa..." Valente siempre me enternece, a veces leo el libro a su hijo muerto por la droga mientras cago. Valente funcionario. "A mi madre la recuerdo siempre embarazada. Los hijos se los iba pasando a su hermana, mi tía Lucía Valente, para la que siempre he escrito poemas".
La pena de quedarse solo o "quedar en lo que queda"

Pero aún aguanto, aún me siento fuerte y sigo tocando el theremin para las que llenan la futurista tumba de Oscar Wilde de besos que podían ser nuestros, pero no lo son.
Vocación de libro de firmas, me temo.
Rimas como rinocerontes, que decía el Muchacho.
Canguelo puro de estar dentro mío. Dios es el despertar. Y la erección es escribir mientras me pulo la caja de cohibas; aunque no ésto. Lo incunable y valioso, lo escrito con detenimiento, con delicadeza y ternura; eso no es para cualquiera; lo atesoro y personalizo con mimo para un mimo... vale, vale. 


      "Al menos lo he intentado"                                                         









lunes, 15 de julio de 2013

Once in a blue moon

Ya toca, ¿no? Unas pocas líneas que pasaros a oscuras.
Lo de siempre, dan subidón si estás en lo jondo. A mí no me afectan -por si os lo estáis preguntando- sería un idiota si consumiera mi propio material.

Tres años después, la pesadez sin humor vuelve a aparecer en escena. Y eso que la última vez le salté todos los dientes y huyó volcando contenedores a su paso. No estaba para hacerme coñas a mí mismo y la primavera deja de existir en cuestión de horas; así que no se hable más.

Y es que el invierno no termina de marcharse, lo gris; vientos helados y sabor a poliéster en la boca. Jodido, sí, pero se puede llevar si te alimentas a base de chirimoyas y Pink Floyd y te dispones a hibernar haciendo la cuchara en la cama con alguien. Me pilló el sueño afilando las puntas de los tenedores como nos enseñó Charles Manson.
Pero ésta ha sido la primera vez que me he despertado cansado de los ciclos impenitentes.

En esta ocasión las arrugas han aparecido sin aspavientos, llamaron al timbre y me pusieron una expresión tan natural que pensé que a lo mejor es que las había llamado yo... seguramente fue eso lo que pasó; cuando me siento solo marco teléfonos al azar.
Con naturalidad, sin jerigonzas, la jodida indolencia deja el abrigo por ahí tirado, se abre una cerveza y se ha instalado en el sofa, así que ahora tengo que dormir en nuestra cama.
Con el paso de los años los descarrilamientos se aceptan porque simplemente ocurren.
 Y todos los problemas se quitan igual, frotando. Hasta que las manchas son tsunamis y sólo sobrevivimos los que somos senior -a base de no rescatar a los principiantes-

Y me pregunta la aburrida imaginación adulta que quién me gusta, porque sabe que ya quedan muy pocas y bajando. Incapaz de querer a nadie por no hacer equipo para odiar al resto.
Cualquier amish maltratador me mira por encima del hombro y se ríe de mi estofado de plancton congelado, ración para uno, sabor tropicante; echando de menos las vistas a aquel patio interior donde mi único plan en la vida era que los vecinos te oyesen disfrutar.
 
Fantaseo con declararme a cualquiera, que me diga que sí, o pedirle fuego y despedirnos, cada uno por su lado. Y fue bonito mientras duró y que nos quiten lo bailao y han salido las oposiciones a estatua de sal.
Lo que no cambiará es el ansia; algo que no se me da bien ocultar como exigen los cánones, pero que aplaudís a rabiar cuando me subo al tonel en medio de la plaza con una erección.
Y, mientras tanto, existe una canción preciosa que está de travesía, un bolero contemporaneo que está a la espera...con lo poco acostumbrado que estoy a eso y lo que rezo para estar a la altura de su altura.

Más de mil buenos sueños perdidos por este momento, por llegar hasta aquí; sabedor de que he perdido la estructura de los párrafos por el camino de chutas amarillas.
Porqué no me hago gracia y aquí sigo; declarando con sérifas que nunca se construyeron los pilares centrales del edificio.
 











miércoles, 22 de agosto de 2012

Si entro en Laconia, arrasaré Esparta






Se sale del hogar y sólo hay bares, claro.  Se entra en uno cualquiera buscando a Guillermo de Ockham o se espera uno tropezarse con Hannah Arendt, pero una vez dentro sólo hay gente envejeciendo y riendo sin que ningún chiste sea la ostia.

Y cada vez que supones que te has definido de alguna manera, llega una horda de diablillos marrulleros para hacerte quedar mal. Te pintarrajean la cara y te visten de industria del porno. Y ni siquiera en el bar ríen.
Así que te buscas un trabajo.

Cada final de equinoccio te entregan una bolsa con maravedíes o un cofre de doblones y te buscas una vida que comprar en la sección de segunda mano de la prensa seria y perfumada. Tres o cuatro lunas después, un desconocido llama a tu puerta. Trae regalos, previamente encargados, que colocas directamente en un rincón en particular por su especial microclimatología y solubilidad con el entorno -lo que viene a ser, donde no moleste-; le das maravedíes y adiós muy buenas.

Pero el sol se esconde y es hora de que tu también tengas tu pérdida de conocimiento diario, mañana hay que sentarse en la misma silla y mirar el mismo electrodoméstico que siempre.

Y llega ese día, cada día. Al decimocuarto bostezo vas a la máquina tragadoblones y te toca un café. Bien por ti. Desde que odias los días, te odias a ti mismo.

Hay jornadas que eres el cincuentón de la mesa de enfrente, con una profesionalidad aplastante a falta de vocación, y esa noche no duermes bien; otros eres el cuñado de la prima del marido de la chica a la moda de al lado y "sí, pero no". La mayoría de las veces eres uno que se parece ligeramente a alguien que solías ser.

Menos mal que en tiempos de guerra necesitan que tú no estés en tu puesto -la fuerza de la desinformación-, y te mandan a asaltar colinas de alto valor turístico, o a tostarte al sol para obtener un oscuro tono epidérmico que se camufle con el status quo. Son dos semanas, 14 días, 336 horas de batallas contra el aburrimiento de intuirse dato estadístico o secundario gracioso. 

Al menos, las otras especies se reproducen por instinto y violencia, no por tener 20 minutos libres al día  como único vestigio de una especie evolucionada.


"Cuando uno se halla habituado a una dulce monotonía, ya nunca, ni por una sola vez, apetece ningún género de distracciones, con el fin de no llegar a descubrir que se aburre todos los días"
                                                                                                                                   Germaine de Staël



martes, 29 de mayo de 2012

Nunca conocerás lo mejor







Como todo lo importante de mi vida esa frase llegó a mí porque la casualidad se lió con la suerte, y por pura contingencia tuvieron un accidente y, para más imprevisto, estaba yo delante por pura chiripa.

Nunca conocerás lo mejor

Deprimente, sí; tremendamente cínico y agorero, co.
Pero si te cruzas con esta frase mientras se te acaba el cigarro, sentado en un puente calibrando si tirarte al agua o esperar a que pase un piragüista y llevártelo por delante; esta frase puede salvarle la vida.

Y como las mejores frases esta también resulta especialmente orgánica, mutable, leal.
Ese es el regalo: lo aniquilable...

O no, claro, pero aún no has conocido lo mejor...y nunca lo conocerás.

Y vienen épocas de vivir en el mundo del ensueño -de real que es todo- Nos coloca tanta realidad y los años se van volando en todas las direcciones con el capó abierto; dejando una columna de tus recuerdos volando por la carretera. Te tocas la oreja y ahí estaba, esperándote desde hacía ni se sabe; un cigarro que pusiste ahí para afrontar mejor el futuro o para celebrarlo o para calmar el miedo. Y no puedes recordar cuando has sido más feliz, pero aún no has conocido lo mejor...y nunca lo conocerás.

Y no sé vosotros, pero yo me siento como si hubiese nacido ayer, y conocer esa máxima no resulta ni placentero, ni cómodo, simplemente es algo bueno que recordar.
Simplemente es lo mejor que he conocido hasta ahora: el ansia es algo que no cambiar por nada del mundo.

Sé voraz, vive intensamente lo poco que te toca y no te creas nada de lo que te venga a la cabeza a la vejez.

Porque seguro que ya habrás conocido lo mejor; me da que es lo que tiene que pasarnos.






martes, 3 de enero de 2012

Orfeo debe caminar siempre delante

"Es lo suyo...", decían los griegos que me daban clase, "bajar hasta el puto infierno para recuperarla". Y no mirar atrás, es decir, confiar en su palabra: Eurídice te sigue a pocos pasos y a ti te han estafado tantas veces que no te queda otra que mirar a ver si te sigue. Y claro, ya sabéis que pasa: que has incumplido el pacto y no puedes estar con ella. Si tienes cojones volverás a intentar cruzar el infierno en otra ocasión, como hizo Orfeo, y si no compondrás lamentos y tertulias a la lira por la mala suerte que nos rije y la mala ostia de los hados.

El mito se repite o no es mito. Orfeo siempre se gira...es eso o arriesgarte a sacar un monstruo del infierno y llevarlo a tu cabaña. Y así están las cosas. El Hades siempre vence. Sólo existe Eurídice si la pierdes.

Y lo asumes. Y vuelta a adentrarte en el infierno que aquello ya parece veranear en el pueblo de veces que has estado. El espectro hecho polvo que te dio asco la primera vez que abrió la puerta ya te ha cogido confianzas y todo y te sonríe con una dentadura que mejor sería no tener nada. Hasta te pone el sello en la muñeca para saltarte la cola por si sales a fumar.

Y cargas con la lira porque la llevas contigo, no hay otra. Y todas las marchitas apariciones te piden hacer los coros. Pero tu no estás para coñas, te duelen los pies de subir y bajar al inframundo por amor.


Pero es que hablamos de Eurídice, chavales; ninfa auloníade asesinada el día de vuestra boda por huir de un pastor despreciable y violador cualquiera...porque en tu mito los dioses ni pintan ni cortan, tu historia es la historia del que pierde y no lo asume.


Pero eso ya lo vienes sabiendo tras sortear el decimocuarto demonio abisal que se cruza en tu camino. No es que lo sepas, es que es tu emblema, lo que te mantiene en pie, a ti, un vulgar pastor en el centro del infierno.

Ver a Eurídice allí, al final de tu búsqueda es la mejor parte. La muerte no os ha separado, pareja.
Y estás tan cansado de los subidones y bajones de esta historia mil y una veces repetida que sugieres un cambio: agarrado fuertemente a Eurídice y con una lira como protección osas cambiar el trato a los cancilleres del Tártaro. Planteas que esta vez sea ella la que vaya delante y que si ella siquiera se gira para buscarte, seas tú quien quede preso allí.


Y en esas estás. En una era sin mitos y sin dioses cruzas el planeta cabizbajo siguiendo el aroma del cabello de tu ninfa.


domingo, 23 de octubre de 2011

Principiantes in da house!




El humo sigue siendo un alimento exquisito y si tiene que matarme es algo que puedo aceptar, por ahora. Como la revolución que nunca se acaba de producir,
como el deseo interminable de malvestirla con las sábanas de mi cama y vaciar una botella de vino sobre su lengua.

Si todo ha de quedar suspendido en vida, que así sea.
Si lo que hay es lo que ponga de mi bolsillo tocamos a muy poco.
Porque yo fui quién confió en la narración como origen del universo, en el sinsentido dado al sentido... yo me arrodillé todas y cada una de las noches maravillado de esa religión primigenia que es contar las historias que nos hacen grandiosos adictos.

Como el relato de ese jadeo indocumentado mientras paseo con Django por una calle que no me conoce.
O la necesidad de no acabar una novela porque lo que yo deseo es robar para mi vida lo que escriba.

Y si una chica canta cerca mío me vas a ver llorar; por ser, ya, mayor y presentir lo efímero.
Y si una chica elige, bueno, si es a mí puede prepararse para lo mejor. No la voy a dejar como cuando la encontré.

Me ducho y me visto con mis mejores ropas justo antes de echarme a dormir.
Porque prefiero que me lea ella, desnuda, curiosa... impertinente; a tener que arrastrarme por toda la lógica de permanencia de esta especie, cobarde, ingrata y sin deseo de victoria.

sábado, 24 de septiembre de 2011

La perdiz me la pones bien mareada


















La amistad se mide en la delicadeza a la hora de hacer cosas peligrosas.

Sin final no puede haber un principio. De ahí, las parejas eternas desde la niñez, los amigos que se pierden en el origen de los tiempos y todo lo que no depende de nosotros y es un descanso y un disfrute. Como un chubasco, que te den fuego y no el mechero o que venga un perro que no conoces a saludarte.

Empieza a pasarse el aroma a tierra mojada.

Mañana es día de jugar al poker con unas cartas que he fabricado con todo lujo de detalle, y que llevo escondidas en mangas, bolsillos, bajos fondos del tapete y piropos como no has escuchado en tu vida; y sin embargo siento que perder me sale solo, como bailar.
A sabiendas de que me van a apalear: me van a atar a un poste como a Harry Dean Stanton en Corazón Salvaje y se va a montar un ritual de apareamiento aburridísimo en toda mi cara. ¿Por qué lo sé? Porque lo único prometedor son las ganas y no es temporada. Se está secando la tierra del bosque. O lo que es lo mismo, ya no me despierto empalmado todas las mañanas.


Se sitúa de manera excéntrica en el respaldo de la vida; con la cabeza baja entrega su nuca, retando así al espíritu francés ilustrado.
...Más que guapa es joven.
Tanto océano puesto entre medias la imaginaba con síndrome de insularidad y aislamiento, sólo para mi satisfacción; me encaraba al horizonte inmerso en los pastos, recorriéndome la savia de tantos humanos convertidos en historia y acababa pensando en nosotros, ella y yo, colisionados, sin taparrabos ni jipismos; sólo rastreo y persecución. Y a ser posible una cama de hotel donde poder recomponer los trozos.

Es abrumador todo lo que he vivido como un idiota, solo, tumbado; antes de dormir. También da pena, la verdad, el dedicarme a hablar con fantasmas, con monstruos hechos de retazos de gente buena y con seres de otros planos porque me excitan; pero es una vida como cualquier otra, más dispuesta que la mayoría, si cabe, a unir los trozos esparcidos por el big bang.


"...Se han perdido todos menos yo"
                                 Indiana Jones

lunes, 22 de agosto de 2011

Fanatismo animal




La que ama a los animales incluso más que yo o la que es incapaz de pensar en alguien que no sea ella misma -aviso, niños, en contra de lo que se dice por ahí, son buenas compañeras-

La que vive en otro estadio de realidad, al que ni siquiera sé como acceder, o una de locura llevadera, disfrazada de platos rotos siempre a la misma hora y cuadros pintados con su menstruación.

O esa que tiene el cuarto lleno de luciérnagas.
Me quedaría con la de las piernas de aplauso y baile ruso, aunque tiene pinta de ser venenosa por supervivencia, que ya voy aprendiendo como va esto: que la cicuta sólo la queremos en formato chupito en un ombligo.

O cualquiera.
No, no seas crío; cualquiera no.

Mark Lanegan, ¿cómo lo haces? las que a ti te quieren parecen soleadas y de tatuajes con mucho colorido.
A mí todavía me sale el clavar los colmillos justo antes del orgasmo. Porque aún aspiro a matarla de exceso de placer y cumplir los años que me echen en la trena durmiendo y mirando las arrugas que tengo en las palmas de las manos.  

Siento los fogonazos de su cercanía.
Me asomo a cada esquina ya pasada porque sé que me sigue con la falda hecha jirones y los zapatos sacando ráfagas de neón en cada charco.

El colmo de Neptuno es no llegar a conquistar tu saliva.

Lo demás son los alrededores que pierdo y gano al póquer porque no me importa jugármelos y tiempo de espera disfrazado de experiencias con cualquiera.


lunes, 6 de junio de 2011

The Rookies

Están unas ratas gigantes, del tamaño de un tonel, cruzando la sabana para asco y griterío de los frugívoros y benditos monos aulladores; éstos, armados con huesos de melocotón y orgullo de clase obrera, enseñan la piñata de forma amenazadora y las ratas, atemorizadas, miran de reojo esos ojos inyectados en sangre al pasar.


Horas más tarde, la maloliente marcha peluda se cruza en el camino de un grajo multiinstrumentista de renombre; domina el reclamo del gorrión y de la abubilla y alcanza octavas de estornino en celo, sin menospreciar su cover punk-rock de la alondra cornuda; que comparte elogios por parte de crítica y público.


_ Eh, rata idiota, mira a tu pueblo y dime el porqué de tu insistencia en equivocarte. ¡Hasta vuestra carne sabe mal!

_ Tu no entiendes nada, grajo; el problema es que no hemos encontrado el sitio que buscamos.

_ Esa es precisamente la razón de que se os desprecie. Mírame, yo nací en este mismo árbol y aquí sigo; quién me busca sabe donde encontrarme.

_ Y tú pretendes darme lecciones, el mundo es muy grande y tu conocimiento muy pequeño, grajo. Al final de aquellas colinas hay un abrevadero, allí nos dirigimos, para que nuestra sociedad se mantenga viva. Los muertos no habrán caído en balde, han perecido en esta marcha por un bien mayor: nosotros.

El sol pega en los lomos morenos de la infecta compañía mientras las crías miran a sus progenitores, como quien mira a sus héroes, y añaden como plegaria a cada paso que su nómada familia roedora esté en contra del aborto.

_ Tienes razón, rata, cada uno de vosotros ha muerto por una copia exacta que ha venido después; creo que habéis descubierto el secreto de la inmortalidad, de la anulación de las alternativas; con la consiguiente erradicación del error. Enhorabuena a tu especie por facilitar la viabilidad de las especies carroñeras...y ahora discúlpame, es mi cumpleaños y esos monos que has visto hace un rato me han preparado una fiesta en el estanque.

....

Amaneció en la sabana y algunos monos todavía estaban despiertos.

(Es difícil ya un lunes conciliar el sueño mientras tus vecinos aullan y cacarean sin propósito alguno, imaginad una noche para compartir)

En una rama se encontraban dos sentados, charlando sobre acercarse a desayunar unas ranas a la charca antes de acostarse y terminar con el mañaneo.

(Y además verían a las parejas copular dentro del agua, y ya que ellos no habían pillado, al menos podían masturbarse el uno al otro o hacer un agujero en el barro de la orilla y meterla dentro -este era uno de los pasatiempos favoritos de la manada- hasta caer rendidos)

En realidad, de camino hacia allí descubrirían el cuerpo del grajo a la sombra de un tronco caído y empezarían los preparativos para darle sepultura en su árbol; donde se le pudo encontrar siempre en vida.

El resto de los monos se lavarán a conciencia tras el desenfreno sexual para parecer gente seria en un mundo increíblemente infantil.
Esa noche habrá otra fiesta de despedida y, tarde o temprano, la hilera viajera de las ratas retornará -o los supervivientes de aquel absurdo plan- y no es una buena idea que les descubran celebrando cada momento presente o acabarán por declararles la guerra. (Al recordarles a las ratas que el futuro ya está aquí y ha merecido la pena)



lunes, 9 de mayo de 2011

There will be tears

La una está en el trópico de capricornio, montando las olas sobre una tabla de la ley y siendo perseguida por un panteón de deidades enfurecidas; con Poseidón como garante enamorado.
Una segunda se ha perdido en Chichèn Itzà. La encontrarán dentro de dos mil años sentada en un trono maya usurpado.
Un grupo de quince, ataviadas para ir a la ópera en Viena, articulan anécdotas de vidas pasadas no compartidas. Ríen y exageran con gestos, orgullosas de que la vida las haya juntado aquí y ahora... ya ves tú.

Mi pequeña amiga que ya habrá cumplido años, se despierta en la tienda de campaña y, mientras sus amigas siguen durmiendo, sube la cremallera para encontrarse con el amanecer de los Pirineos. En ese momento el aire en la boca le sabe a gloria, se estira y todo cobra sentido. Para cuando lo pierda de nuevo no tendrá la menor importancia.

Hay dos que se miran y no se creen la una a la otra...vamos que se envidian; que se respetan. Y al rato vuelven a competir en casi todo. Pero claro, como no hay arbitro que valga, nunca saben cómo va el marcador. Ni falta que hace. Gano yo.

La vieja, que llegó a ser un pivón diez lustros atrás, mira el fuego como último motor de su existencia.
Su mente, que algunos dirán que únicamente divaga, elabora un collage de sensaciones vividas e imaginadas lanzado a la más completa inexistencia.
Y el fuego crepita, a veces alimentado por el derroche, otras por leños tan viejos como ella. Cuando expire sólo quedarán hilos sin hilvanar y recuerdos de ciudades anegadas bajo el polvo.

La otra se reencuentra con su novia y se lo comen todo sin beber nada; y que la rueda siga girando menos para los que están dentro.

Saltáis en paracaídas sobre atolones que jamás veré. Yo, que con veros desnudas, sacaría fuerzas de flaqueza para estar bailando todo el día la danza de la lluvia.

Todas las madres lo han conseguido y lo saben, ya pueden bailar reggae hasta las tantas sin que les entre sueño.

 Os echo de menos una por una.


lunes, 4 de abril de 2011

Kami-sama, Hotoke-sama, dōka otasuke kudasai

Lo del Tao, vamos: si quieres abrir los ojos debes cerrar la boca.

Si sabes abrir muy bien la boca, a lo mejor entras en armonía con el resto de los instrumentos, ya sabéis: estalla el compás que todos siguen de otro y se maravillan, no con el espectáculo, sino con que haya uno.

Si abres demasiado los oídos. Ecos. Arpegios individuales que reconocer y admirar y recordar. Algo muy digno y francamente inútil.
Millones de grandes sentencias se han perdido en la memoria de sus oyentes.

Si cierras el pico, si ignoras el ruido, si introduces tus manos (o tus pies, o tu lengua...) en la materia y abres profundamente los ojos, sentirás la dirección hacia la que se abalanza el universo y presenciarás sus efectos en todo menos en ti.



jueves, 31 de marzo de 2011

El éxtasis del oro





No es posible. A mí no me pasan estas cosas, sólo las imagino y las rozo, pero no me pasan.
Y sin embargo, ha sido tan cotidiano, tan reconocible.

Y es que, si hago un poco de memoria, siempre han empezado así este tipo de cosas; sólo que esta vez es...mejor, casi como repetir la primera vez errada y poder empezar desde el principio a bailar un agarrado con clases avanzadas de tango.
Tan claro como que te llamen feo.
Tan claro como que justifiquen un acercamiento.
¡Acojonante que sigan naciendo criaturas así!
Pidiendo entre susurros que no te pases demasiado; pero yendo armada con todo.

Y yo en mis trece, claro; idiota en mi totalidad. Hasta es posible que me haya rascado la barba, joder.
Claro que luego me la he arrancado de cuajo y la he dejado en el rellano para que la recoja el portero.

Y ya mayor que es uno, eh; pero sigo viviendo lo vivido mientras me ilustro con las opciones no tomadas. Porque en el mundo de las Ideas se está muy a gusto procrastinando, día sí y día también.
Pero de aquí a El Dorado; por mis cojones y por sus ovarios. Porque, cuando dos quieren liarse a ostias, atardece en un momento.

¿Que a qué viene mi seguridad a estas alturas? Pues a poca cosa, simplemente a vislumbrar  la filigrana y el acabado que persigue la justicia poética en su obra, al sentido que tendría todo lo que hay y a lo poco que habrá significado lo aprendido.

Y si no, siempre es bienvenido reiterarse en la idiotez, una de mis proezas favoritas, que arrastro a través de los veranos circundantes sabiendo que la historia es mía y sólo mía.

viernes, 25 de febrero de 2011

Fervor por lo expuesto

Se adentraba la vida en su cuerpo como una inundación y su psique se resquebrajaba por momentos. Si le hubiesen hecho un análisis de sangre habría salido mal por todos lados; el nivel de leucocitos por los suelos, falta de hierro...ese tipo de cosas.
Como el general anclado en una colina que no ve como los soldados de primera fila empiezan a perder la posición, pero lo sabe.

Se purgaba comiendo hierba. Sacaba la cabeza para recoger los pocos rayos de sol que llegaban, mientras hacía, contra un mundo de obreros que idolatraba de manera ridícula, de su cabeza, ariete. Aquello daba más gloria que pena.

En un arranque de otoño, decidió no separar la tortura de la ternura, empezando por no calentarse las manos antes de meterlas en el río. Ya no sujetaba las cosas, algo fallaba en sus conexiones espino-cerebrales; si cogía algo, en unos pocos segundos lo había dejado en otra parte.
Verle la cara era aterrador, se plasmaba el hartazgo de forma asimétrica aunque cooperativa.

Se casó pronto y tuvo descendencia.

Luego marchó a un pueblo que decía que era idéntico al que le había visto nacer. Murió hace nada, de malas maneras, pero no había nadie presenciándolo; si nadie ve el árbol cuando cae, ¿éste hace ruido?
... Ni lo dudes





"El poeta es la parte de la persona refractaria a los proyectos calculados"
René Char



jueves, 20 de enero de 2011

Amor roncado


La ciudad era de mentiras...esta vez de verdad, ni siquiera sabría decir a cuál se parecía; a lo mejor a Ontario, en el condado de San Bernardino; California. Y si no se le parecía mucho, esto último es un vacile, claro.
Y supe que era un sueño... ¡porque si no de qué?

Había una temperatura cálida y pegajosa y un buen humor inflándose por momentos -los viajes astrales tienen un gran potencial- pero algo parecía no encajar. Necesito pruebas.

Empujo al viandante de mi lado quién cae estrepitosamente al suelo, sí, poniendo las manos por delante pero provocando una miniatura de apocalipsis aparatoso de esos que incitan a la crueldad y a la carcajada: le saltan las gafas por delante, su móvil se escapa del bolsillo de su camisa y acaba desmontado en todas sus pequeñas piezas; y hasta diría que se le sale un zapato.
Pero se levanta, recoge su basura y continúa calle abajo como si nada.
Sufro una sobreexcitación por mi valentía para descubrir que este mundo no existe y que no habrá repercusión alguna.
Y claro, se me va de las manos.

En menos de un minuto me he arrojado a los asientos traseros del jeep de dos califonianas que de primeras me ignoran, pero sólo de primeras. La explosión sexual que estalla en el Land Rover, de un semáforo a otro, provoca que los tres nos lo tomemos muy en serio.
Yo no tengo tiempo que perder -mañana trabajo-, y segundo, ellas no tienen solución de continuidad: cuando me despierte les sobrevendrá el Armaggedon...adiós a los batidos en Huntington Beach al terminar la semana, ninguna lágrima que derramar por los novios de Ginger y Nora, ambos estudiantes en el Ontario Christian College...¡bon voyage preciosas pijas!

Para deleite de los paladares más exquisitos comentaré, muy por encima,  el grado de intoxicación genital que reclamaba de sus míseras vidas imaginadas en el allí y entonces, antes de enviarlas de nuevo a la nada, sin miramientos, sin empatía.

Recuerdo vagamente que yo me pasaba los cinturones de los asientos varias veces por los antebrazos y me erguía sobre los asientos como un sádico latino que quisiese borrar los vestigios caucásicos de aquellas dulces estadounidenses. 
Estoy seguro de haberle dado mucho juego a los dedos gordos de ambos pies, y que la copiloto se me cayó de cabeza, ventanilla afuera, por mucho que la intentaba sujetar por las piernas. Así que quedamos dos; y ya me daba igual si seguíamos a 120 km/h en la calzada o si habíamos colisionado hacía rato contra algún edificio gubernamental.

Todo el condado de San Bernardino se licuó en su propio eje espacio-temporal. Yo me descubrí en mi cuarto, un día lluvioso, estornudos de haber pasado mala noche. Pero lo peor de todo no ha sido sentir que ellas ya no existen en esa mala copia de subconsciente americano, sino que encima las iba a inmortalizar en el peor formato posible del peor mundo imaginado.
Lo siento, chicas; no os merecíais esto.






"Amigo, yo veo muy claro, pero el mundo está ciego" Butch Cassidy and the Sundance Kid

viernes, 7 de enero de 2011

El tiempo es más que suficiente

Los gorilas han iniciado la batida.
Pisan higos, caídos de maduros, sin tan siquiera notarlo.
Todos orgullosos del que llevan delante; uno
cierra la peluda infantería.

El enemigo aulla nervioso en la espesura de las espigadas cumbres arbóreas.
Se aproxima la Historia, pero él se va quedando atrás. En el ciclo asesino de los congéneres siempre se ha quedado atrás;
hermanado con los que lleva delante.
Y termina sentándose en posición de loto,
con la mirada del gorila: la que es esquiva porque le duele pensar.

Cuatro primates enemigos se abalanzan sobre él,
permitiéndole formar parte de la ley de adaptación natural;
justo cuando iba a mirar su reflejo en un escaparate
y descubrir
que no era nadie conocido.



miércoles, 3 de noviembre de 2010

¡Grítenle a la muerte!



Afuera todo son putadas maravillosas y gente desnuda circunvalando la bombilla.
Dentro todo es engordar y logística.  

De lo que te quiero hablar es del vacío entre las cosas. De la intercapa.
Donde se sedimentan las esporas de la enfermedad del ansia;
como un virus vitalista que se abre paso,
hasta condicionar a la manada que cada uno somos.

Ese lugar es un dios que puede morir, y que de hecho muere.

Acepta el odio como ofrenda, consume el amor como enseñanza, prolonga la vida como regalo.
Su volcánica extensión nos brinda menosprecio,
y en su locura por tocarnos nos accede.
Nos pertenecemos en su cruce, pero una vez inmersos somos sus rehenes;
sólo queda ser despedidos a la nada con su brillo
y con su marca.

Sólo soy un yonki de mi dios.

lunes, 18 de octubre de 2010

No es más que eterna vigilia



Robert Neville enterró a su mujer y ésta volvió a casa sedienta de sangre. Enterró a su hija en la fosa común que recomendó el gobierno como método de contención de una enfermedad que resucitaba a los muertos en forma de sedientas bestias sin habla.

Neville se hizo fuerte en su casa. Dentro sonaba Mozart y whisky a destajo. Fuera, alaridos; bramidos.

Pero lo peor, constató Neville, era observar por la mirilla.
Porque las bestias, aún con atributos de mujer -si bien ajadas y desesperadas-, se le ofrecían como perras, yeguas, hienas; como carne, fruta, pellejo. Todo eran cavidades, músculos y uñas. Sabedoras de que él, Neville, era el último alimento. 

Y Robert Neville no cede. Las mata, hace pruebas científicas con las que captura vivas; las observa.
Sé maldice una y otra vez por verse a si mismo presenciando un ritual de caza que se convertirá en inmolación en el mismo momento en que la puerta se abra. Pero Neville mira.
Todos miramos. Todos estamos alerta.
Somos duda, adjudicándonos un resarcimiento por la pila de cadáveres que ya se vanagloria.