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lunes, 6 de enero de 2014
Inmisericorde
"¡Méteme un corazón en el culo!" gritaba rojo de ira en la tienda de ultramarinos regentada por una familia china. "¡Métemelo, rápido!".
No había nada que hacer, se me había vuelto a ir la olla y ya, durante los últimos años, me negaba a presenciarlo. Me dediqué a disimular mientras miraba el estante de las bebidas alcohólicas que ya no me decían ni mu. "¡O me metes un corazón en el culo u os maldeciré con ponofobia!".
La cara desencajada, llorando como quien vomita en el mejor bar de la noche. La dueña del local arrebujaba la ropa, que yo me iba quitando, sobre el mostrador.
Me di cuenta de que yo llevaba las uñas de los pies bien cortadas, así que loco mis cojones; aquello lo había preparado, seguro.
El hijo de unos cinco años reía y aplaudía, claro, alguien tenía que disfrutar del numerito.
Porque, desde luego, el cliente solitario que bajaba a por una ración de ramen cada noche, y que me placó tirándome al suelo, no tenía pinta de querer ayudarme con mi problema; fuese el que fuese.
"A ver, pardillo, ¿se puede saber que estás haciendo?", me pregunto seriamente cuando me tuvo inmovilizado en el suelo. "Esta gente no ha cruzado el mundo para aguantar tus locuras". "¡No se merecen esto!".
Y entonces ella apareció. Perfecta, a mi juicio. Con el pelo recogido dentro de una capucha ribeteada por borreguillo, la nariz moqueante por el frio de noviembre, las manos ocupadas con un porro a medio hacer. Riendo por algo gracioso que debía haber contado uno de sus acompañantes.
Ninguno se adentró más allá del umbral, sólo ella vino hasta donde yo estaba desnudo de cintura para abajo, con las uñas de los pies todavía fuera de su campo de visión. Me toco la cabeza que aquel maromo metomentodo me estrujaba contra el suelo, me acarició el pelo y soltó un "...ay, pobre" tan tierno que si no me metían un corazón en el culo, lo iba a agujerear. Como desde aquella posición no tenía muchas alternativas opté por lamerle un zapato, rojo, de plástico. Me llevé una ostia del aspirante a policía y una candente risa de parte de aquella reina regente.
Ella llenó una cesta con artículos y le pagó a la china. "Gracias, adios". Y adios. Recobré la compostura de repente. Aparté al gorila egocéntrico de mi espalda y me marché sin compra y sin ropa; en plan digno. Vi que el grupo estaba al final de la calle y giraban la esquina. Recordé el verano en L´Italia que bebí de una fuente directamente desde el pie de una chica francesa, como un vulgar turista. También me vino el masaje lingual de casi una hora que le practiqué a los talones de una chica sentada en unas gradas y de la que no vi nada más de su anatomía. La vida pasada había sido espectacular, el sol inmisericorde de los recuerdos quizás fuese un añadido mío, pero objetivamente, el pasado se me había dado bastante bien. El ahora era bien distinto, ya no quedaba nada de mí en mí. Dicen que curarse lleva tiempo, pero es mentira. Es enfermar lo que cuesta trabajo.
domingo, 27 de febrero de 2011
No os venderé, palabra
Tengo un superpoder. Y uno cojonudo, además.
Porque luego tengo otras muchas peculiaridades que cuando me pongo henchido pienso que son poderes, pero no, esos me los he currado yo, no me han venido dados de fuera.
Lo que puedo hacer es traerme cosas de los sueños.
Vamos que si en mitad del sueño me encuentro un gato y consigo cogerlo, al despertar, el gato está conmigo; ansioso por descubrir los recovecos de este nuevo mundo, al que se aclimatará enseguida.
Si mi sueño es un polvazo, engatuso a la chica para estar abrazados, todo el sueño, y traerla al mundo del despertar. Y, más o menos, de eso va.
Vivo de los fajos de billetes, de los tesoros escondidos y riquezas que encuentro por ahí.
¿Conocéis el sueño del boleto de lotería ganador? Pues yo no tengo que recordar ningún número, me lo meto en el bolsillo, que es como un agujero de gusano hasta debajo de la almohada.
Si es cierto que la mayoría de los sueños no esconden nada que me quiera traer hasta aquí; es más, a veces, es peligroso lo que te puedas traer a tu habitación...
Niños, los monstruos del armario existen, yo tengo presos unos cuantos que se me engancharon en el último momento a la pierna, desesperados por cruzar el umbral.
También hay que andarse con ojo con a qué dignatario le das la mano o a quién te echas a la espalda a caballito para sacarlo de una batalla, puedes verte inmerso en un conflicto internacional o con un herido de muerte entre tus sábanas.
Pero bueno, las cosas buenas superan con creces esas malas experiencias: he podido despertarme con aquellas chicas con las que nunca me acosté,
he devuelto la vida a personas, que pensaron que habían muerto para siempre, sin tener en cuenta mi opinión; he cabreado a tantos dioses de la extinción, que mi foto está en todas las comisarías del submundo.
En definitiva, he jugado con las reglas de un universo cruel y despótico en mi propio beneficio, tanto como se me ha ocurrido. Invirtiendo así el desenlace de lo ocurrido y de lo imposible como juega un gato atáxico a cazar ratones gigantes
Y espero, con inmensa devoción pagana, que mi mutación configure una nueva raza de seres humanos, inmortales, capaces de reír con cada despertar.
Porque luego tengo otras muchas peculiaridades que cuando me pongo henchido pienso que son poderes, pero no, esos me los he currado yo, no me han venido dados de fuera.
Lo que puedo hacer es traerme cosas de los sueños.
Vamos que si en mitad del sueño me encuentro un gato y consigo cogerlo, al despertar, el gato está conmigo; ansioso por descubrir los recovecos de este nuevo mundo, al que se aclimatará enseguida.
Si mi sueño es un polvazo, engatuso a la chica para estar abrazados, todo el sueño, y traerla al mundo del despertar. Y, más o menos, de eso va.
Vivo de los fajos de billetes, de los tesoros escondidos y riquezas que encuentro por ahí.
¿Conocéis el sueño del boleto de lotería ganador? Pues yo no tengo que recordar ningún número, me lo meto en el bolsillo, que es como un agujero de gusano hasta debajo de la almohada.
Si es cierto que la mayoría de los sueños no esconden nada que me quiera traer hasta aquí; es más, a veces, es peligroso lo que te puedas traer a tu habitación...
Niños, los monstruos del armario existen, yo tengo presos unos cuantos que se me engancharon en el último momento a la pierna, desesperados por cruzar el umbral.
También hay que andarse con ojo con a qué dignatario le das la mano o a quién te echas a la espalda a caballito para sacarlo de una batalla, puedes verte inmerso en un conflicto internacional o con un herido de muerte entre tus sábanas.
Pero bueno, las cosas buenas superan con creces esas malas experiencias: he podido despertarme con aquellas chicas con las que nunca me acosté,
he devuelto la vida a personas, que pensaron que habían muerto para siempre, sin tener en cuenta mi opinión; he cabreado a tantos dioses de la extinción, que mi foto está en todas las comisarías del submundo.
En definitiva, he jugado con las reglas de un universo cruel y despótico en mi propio beneficio, tanto como se me ha ocurrido. Invirtiendo así el desenlace de lo ocurrido y de lo imposible como juega un gato atáxico a cazar ratones gigantes
Y espero, con inmensa devoción pagana, que mi mutación configure una nueva raza de seres humanos, inmortales, capaces de reír con cada despertar.
martes, 5 de octubre de 2010
No puedes querer a tanta gente
Siempre da la sensación de que "se acaba de empezar a vivir". Y dejas de atender a quién está hablando, y olvidas los planes que ya habías hecho. Y te ves gordo o calvo o feo. Cómo si estar delgado y tener una polla de 30 centímetros fuese a cambiar algo.
Y entonces recuerdas que quieres hacer ese trío con ellas. Por la necesidad de trascender a través de tu obra.
Para que dos se miren y sepan que estuvo bien o mal -¡qué curiosidad!- pero, sobre todo, para saber que dos me han compartido.
Lo de que luego empiecen una relación lesbiana de varios años ya sería para nota, pero me conformo con el momento de despertar, a media noche, con la pierna de una trepándome la cadera y el culo de la otra encajonado en mi estómago, apartar los trozos sin cuidado alguno y marcharme de allí; sólo después de haber dejado dos vasos de agua y dos servilletas sobre la mesilla.
Así que claro, una idea lleva a otra; me despisto en una trama continúa de mi propia disolución, que responde únicamente a un instinto masculino de preñado masivo, y deseo que trasplanten todas mis partes, al menos, a diez donantes diferentes. Sin maldiciones ni nada de eso. Sólo la idea de salpicar con lo mío.
A uno la cornea, un riñón por aquí, otro para alguien mucho mayor que yo; la parte de la polla que sea trasplantable pues también, no sé, quizás la próstata, por lo menos. Pero el corazón que no se lo den a nadie....
No por romanticismo mal entnedido, simplemente es que lo mío es molestar, no infectar. El corazón que lo quemen en la papelera del quirófano, algo rapidito, algo merecido.
Y por último, el apoteosis final. Ser enterrado sin caja ni ostias. A pelo y desnudo completamente.
Y a ser posible bocabajo. Uno: porque bocabajo es una palabra mágica.
Dos: Porque si resulta que es una catalepsia y a pesar de estar mutilado por dentro y por fuera y sin corazón con el que vivir, no estoy muerto de verdad; así excavaré con las uñas en la dirección equivocada. Vivir dos veces me parece demasiado. Y aunque me atrae la idea de viajar por el globo reclamando mis órganos sustraidos, no soportaría que esa sensación de que "acabo de empezar a vivir" se convirtiese en una hipérbole.
lunes, 15 de febrero de 2010
Gracias por venir

En el palacio aquel ya no iba a pasar nada más. Los invitados huían con acompañantes que no habían traido, y aunque los músicos seguían dando espectáculo, a nadie le importaba.
Los carruajes, los taxis y los sidecares salían por la puerta principal sin orden ni concierto, apretujados, entre relinchos y bocinazos.
Estaban también los que se descolgaban por las ventanas, con sábanas atadas en hilera; o las tirolinas improvisadas desde el tejado con bordones de cortina y candelabros.
En el centro del salón principal, el anfitrión agitaba un expresso con hielo y Tía María y miraba concentrado el vórtice que se formaba en su vaso, preso de la insoportable vulgaridad de sentirse en un torbellino de emociones que nadie estaba dispuesto a presenciar.
Y sólo la música acompañaba su vaivén mientras decenas de invitados caían sobre los matorrales del jardín en arriesgados picados y saltos del ángel con limitado éxito.
Un pronto levantar la vista: la certeza de ser el hazmerreir general y un acompasado movimiento de cintura en un cuerpo que comenzaba a sentir la vocación de bailarín solitario.
¡A lo mejor la velada acababa de empezar!
Un chasqueo de dedos a la banda, la copa de trago y un par de vueltas hasta el mueble bar. Relajadas las formas tras aflojarse la corbata cambió la copa por la botella de möet chandon.
Un sonoro pum espumoso inauguró una época sin brindis, y alzando la botella al cielo, lo celebró.
Saltitos entregados por el pasillo de motivos orientales a ritmo de swing, pudo ver como los últimos rezagados le miraban aterrorizados, justo antes de lanzarse por la escalinata presos del pánico y estrellándose contra el marmol peruano del primer piso.
El griterío de pánico era ensordecedor. Algunos supervivientes se avalanzaban sobre el armero de la entrada, sacando carabinas y pistolas ya cargadas.
Pero cuando el dueño llegó abajo deslizándose por la barandilla, la mayoría de ellos desertó dejando caer las armas al suelo, suplicando entre chillidos por su vida.
Sólo uno permaneció allí; paralizado por el terror sujetaba una vieja escopeta de caza, algo que no suponía ningún tipo de defensa contra aquello que se le echaba encima en un zigzag propio del bebop.
"La vida es un chiste, nada serio que salvar de los gusanos; el amor no se está quieto y la humanidad sí que es fea", cantó mientras se acercaba moviendo los hombros y los pies; que aún se movían un poco después de que la escopeta se disparase y le volara la cabeza.
Era el fin de la fiesta.
Y aunque todos la recordarían, nadie hablará de ella jamás; es de mala educación hacerse a la idea de que tarde o temprano ocurren cosas importantes por poco que nos importe.
sábado, 30 de enero de 2010
Verónica vivió una doble vida y ambas fueron una mierda
Noche bíblica, eso es lo que me ha tocado sin preaviso alguno.
Lo explicaré:
son noches que habrían cambiado el evangelio de cabo a rabo si el chulopiscinas de Jesús hubiese pasado por lo mismo.
Son noches de mujeres que te quieren follar -pero tú a ellas no- y de otras a las que prometes con todas tus fuerzas sexo eterno, pero huyen con media sonrisa de satisfacción
y media de martirio.
Una buena cura a la soberbia. Y me jode, ya que la soberbia es el pecado más cojonudo de todos; eso sí le dio tiempo a aprenderlo al chulopiscinas.
Pero poco después, sin salir de esa calle, mujeres que necesitan follarte como se suplica fruta fresca en la montaña, no saben pedirtelo; y claro, no se lo concedes. Eso sí, te llevas los presentes que te traen desde Damasco,
por eso de seguir pensando que eres un hombre que puede reinar.
Diez minutos después, liderando la marcha hacia la maitinada, localizas a otra mujer a la que acabas imponiéndole un orgasmo.
Por sorpresa, por las bravas y porque cuanto más me odio a mi mismo, más os necesito.
Lo dicho.
Noche de ponerse las alitas con broches y preguntar "dime cúal es tu elegida, Señor, que te la preño"...
De ahí que nunca me asciendan a semental; el vicio lo aprendí en el piso de abajo y el tabú es el chiste de Eugenio que sólo me hace gracia a mí.
De empalmada llego tarde a la cumbre de la ONU,
me siento en una silla que no me pertenece,
pido fuego a mi compañero de la izquierda (el africano que sólo rememora su vocación de jardinero)
y fumo. Como un rayo se me sube a las rodillas mi gato, Kowalski,
me choca los cinco y me susurra: "como a mi todos me caen igual de mal...
hoy tú decides los que pringan".
Y se duerme en mi regazo mientras me mordisquea el dedo.
Tacho las tres rayas siguientes de la pared de la celda y me duermo regalándole mi último pensamiento a mi abuela, a la que echo muchísimo de menos.
Lo explicaré:
son noches que habrían cambiado el evangelio de cabo a rabo si el chulopiscinas de Jesús hubiese pasado por lo mismo.
Son noches de mujeres que te quieren follar -pero tú a ellas no- y de otras a las que prometes con todas tus fuerzas sexo eterno, pero huyen con media sonrisa de satisfacción
y media de martirio.
Una buena cura a la soberbia. Y me jode, ya que la soberbia es el pecado más cojonudo de todos; eso sí le dio tiempo a aprenderlo al chulopiscinas.
Pero poco después, sin salir de esa calle, mujeres que necesitan follarte como se suplica fruta fresca en la montaña, no saben pedirtelo; y claro, no se lo concedes. Eso sí, te llevas los presentes que te traen desde Damasco,
por eso de seguir pensando que eres un hombre que puede reinar.
Diez minutos después, liderando la marcha hacia la maitinada, localizas a otra mujer a la que acabas imponiéndole un orgasmo.
Por sorpresa, por las bravas y porque cuanto más me odio a mi mismo, más os necesito.
Lo dicho.
Noche de ponerse las alitas con broches y preguntar "dime cúal es tu elegida, Señor, que te la preño"...
De ahí que nunca me asciendan a semental; el vicio lo aprendí en el piso de abajo y el tabú es el chiste de Eugenio que sólo me hace gracia a mí.
De empalmada llego tarde a la cumbre de la ONU,
me siento en una silla que no me pertenece,
pido fuego a mi compañero de la izquierda (el africano que sólo rememora su vocación de jardinero)
y fumo. Como un rayo se me sube a las rodillas mi gato, Kowalski,
me choca los cinco y me susurra: "como a mi todos me caen igual de mal...
hoy tú decides los que pringan".
Y se duerme en mi regazo mientras me mordisquea el dedo.
Tacho las tres rayas siguientes de la pared de la celda y me duermo regalándole mi último pensamiento a mi abuela, a la que echo muchísimo de menos.
lunes, 11 de enero de 2010
Una puerta inmensa
Un nuevo día, de una nueva semana, y un nuevo aniversario, ¿se alzará sobre hombros de gigantes, o se clavará en la tierra como el diablo de Tasmania una de cada tres veces?
Ya va siendo hora de entrar en las agendas, ¿verdad? Pero queda una elección ¿la concordia frente a la copa de vino que nunca apetece del todo, o montar un atentado pornográfico para las West End Girls?
No hay prisa, ¿o es el momento de hacer un salto del ángel sobre el río repleto de peste química y desatascos de pocería?
De crío leí "Vania el forzudo", un chaval de las estepas que alcanzaba la fuerza trás hacer el vago siete años comiendo sólo pipas de girasol junto a la chimenea. Los de Barco de Vapor revisitaban Edipo Rey, pero versión rusa y sin padres ni madres...sólo Vania y el zar; o Vania vs. zar; según preferencias.
¿Me habré preparado como Vania para derrocar al Imperio e imponer mi propio reino de terror, o sólo he sido un vago durante más de un lustro que ha comido pipas frente a la chimenea?
Lo que si está claro es que allá donde pongas el pie: ármate de valor, porque alguien lo va a desear; no hay nada que nos excite más que el robo, la apropiación indebida (que me parece un título cojonudo para la novela que nunca escribiré, o para la obra que quizás sólo esté dictada). Y no es que debamos compadecernos del desvalijado, todo lo contrario, admiramos la victoria; aunque sea un estado mental...¿o era social?
Sólo un planteamiento más, ¿será capaz Hamlet de salir de debajo de la cama y jugar con Ofelia a esos juegos nocturnos cerca del río, o madrugará para matar al cabrón de Claudio y sentarse en el trono del éxito del que moja todas las bragas del reino?
Disolvamos la duda y entreguémonos en cuerpo y alma al arcano arte del despiste, actividad para la que no me torturará no tener memoria.
Y el consejo de hoy: Jugar con chicas es el juego de los chicos; me lo dijo una chica cuasiespecial, pero creo que se esforzaba en decir lo contrario... ¡cómo si los contrarios existiesen!
Ya va siendo hora de entrar en las agendas, ¿verdad? Pero queda una elección ¿la concordia frente a la copa de vino que nunca apetece del todo, o montar un atentado pornográfico para las West End Girls?
No hay prisa, ¿o es el momento de hacer un salto del ángel sobre el río repleto de peste química y desatascos de pocería?
De crío leí "Vania el forzudo", un chaval de las estepas que alcanzaba la fuerza trás hacer el vago siete años comiendo sólo pipas de girasol junto a la chimenea. Los de Barco de Vapor revisitaban Edipo Rey, pero versión rusa y sin padres ni madres...sólo Vania y el zar; o Vania vs. zar; según preferencias.
¿Me habré preparado como Vania para derrocar al Imperio e imponer mi propio reino de terror, o sólo he sido un vago durante más de un lustro que ha comido pipas frente a la chimenea?
Lo que si está claro es que allá donde pongas el pie: ármate de valor, porque alguien lo va a desear; no hay nada que nos excite más que el robo, la apropiación indebida (que me parece un título cojonudo para la novela que nunca escribiré, o para la obra que quizás sólo esté dictada). Y no es que debamos compadecernos del desvalijado, todo lo contrario, admiramos la victoria; aunque sea un estado mental...¿o era social?
Sólo un planteamiento más, ¿será capaz Hamlet de salir de debajo de la cama y jugar con Ofelia a esos juegos nocturnos cerca del río, o madrugará para matar al cabrón de Claudio y sentarse en el trono del éxito del que moja todas las bragas del reino?
Disolvamos la duda y entreguémonos en cuerpo y alma al arcano arte del despiste, actividad para la que no me torturará no tener memoria.
Y el consejo de hoy: Jugar con chicas es el juego de los chicos; me lo dijo una chica cuasiespecial, pero creo que se esforzaba en decir lo contrario... ¡cómo si los contrarios existiesen!
domingo, 8 de noviembre de 2009
Ser es Dios

Sí, de cerca siempre gano porque no pongo mejillas, ni la una ni la otra; pongo la boca y la napia, bien fácil si le echas ganas. Soy los ´90 y mis niños son las mismas piedras de entonces; si de verdad has cambiado te habrás quedado sin silla, desestimadas tus pechugas te acorralas en el centro de las miradas bovinas; como otra amante de Walt Disney enganchada a las peores drogas. Y ya no hay reformatorio que te busque; tiempos de primera linea. De jódete, de vivo aquí al lado y de todo esto ya lo has vivido.
Llevo un rato sentado, rellenando las mochilas de esperma. Y luego, entraré en la fábrica de almas para capitanear un navío. El que recalará en todos los quereres para satisfacerlos rápido, corto y con dolor. Los mejores tesoros flotan en las piscinas y casi se me olvida.
Jirones de nube espesa, muchachos que quieren fumar negro, pelotas pequeñas y pelotas grandes, buenas tapas en libros de mierda y pocos golpes por amor.
Las cachondas pueden robar la tienda entera mirando a la cámara. Aplauden los hombres correctos que lloran porque la brisa se les ha saltado. Y lo hacen con ritmo, y hasta bailan un vals con una vieja que fue joven. ¿Es eso una cabra?
Te hablaré menos de mí la próxima vez
After all, me quiero hacer hombre a tu costa.
domingo, 11 de octubre de 2009
Correr no es esconderse
Un montón de lineas puras ahí delante.
Polpot me la pone gorda contándome un plan que siempre le sale bien.
Oigo a un esquizofrénico que piensa que "le persiguen los maricones", a otro le tienen ganas las feministas, o eso dice.
Yo me pongo música para follar, pero como no follo, escribo oyendo música para follar.
Tocarme un poco delante vuestro es mi plan del día de la Hispanidad; día de fusiles sin rosa y ofrendas de rosas sin fusilamiento.
El plan de la ketamina y ver el desfile para el año que viene.
A dos voces suena mejor, eso lo saben hasta los coros metalizados de cancer de garganta.
El peso de otro cuerpo encima, bien vale una muerte desconocida al otro lado del mundo.
Dejad de engañar a los crios, el pene es Dios y la vágina es el Demonio; o al revés, nunca se me dio bien la religión.
Yo opto por votar a menores de 18 años para que dirijan el mundo.
Porque hoy he despellejado dos liebres rodeado de avispas y es como estar en Marte, hacer un agujero en el suelo para follarte el planeta y llorar de angustia pensando en lo que ha terminado el sueño de Giordano Bruno.
Polpot me la pone gorda contándome un plan que siempre le sale bien.
Oigo a un esquizofrénico que piensa que "le persiguen los maricones", a otro le tienen ganas las feministas, o eso dice.
Yo me pongo música para follar, pero como no follo, escribo oyendo música para follar.
Tocarme un poco delante vuestro es mi plan del día de la Hispanidad; día de fusiles sin rosa y ofrendas de rosas sin fusilamiento.
El plan de la ketamina y ver el desfile para el año que viene.
A dos voces suena mejor, eso lo saben hasta los coros metalizados de cancer de garganta.
El peso de otro cuerpo encima, bien vale una muerte desconocida al otro lado del mundo.
Dejad de engañar a los crios, el pene es Dios y la vágina es el Demonio; o al revés, nunca se me dio bien la religión.
Yo opto por votar a menores de 18 años para que dirijan el mundo.
Porque hoy he despellejado dos liebres rodeado de avispas y es como estar en Marte, hacer un agujero en el suelo para follarte el planeta y llorar de angustia pensando en lo que ha terminado el sueño de Giordano Bruno.
lunes, 28 de septiembre de 2009
Escribo de oido
Trankimazines para los del fondo si se han de aburrir. Miren mi dream machine los del gallinero, y a ser posible no abran los ojos nunca más.
El de sonido me dice que, como está despedido, me va a joder el espectáculo...un fuerte aplauso para él. A todos los demás, alma de dub y humor de supervivientes.
Pioneer Moves!
pIOneER MOVES!

Si cada día que pasa estáis más lejos de cualquier orilla pero más cerca de la salida; agradeced el día, ostias.
Podría ser peor... podríais encontrar ropa interior ajena en vuestros bolsillos, y no encontrarle explicación.
El perro blanco de Fuller estaba educado para atacar a los negros. Los míos sabran desactivar minas y atacar a los que nos vengan jodiendo con arggghhumentos sobre las especies. Mis perros serán legión o ninguno, como mis hijos-perro que no dejo nacer; ni ganas. Ni tú ni nadie. Pues eso.

Mel Brooks es mi amigo invisible desde hace años. Se ríe de mí; conmigo... una de cien. Lo intento cambiar a veces por R. Mitchum, pero el puto Mel me pone unos ojitos en el coche que acabo dando la vuelta, y desde ese momento ya se está despollando otra vez.
Que Dios me ayude a cantar mi canción...Piribai, piribai...
O dejadme bailar mal en medio de la pista, sin darme el coñazo, sin querer llevarme a vuestra casa, sin cerrar el bar. La vida fue un bar. Y lo que queda es poblao.

...cabrón
El de sonido me dice que, como está despedido, me va a joder el espectáculo...un fuerte aplauso para él. A todos los demás, alma de dub y humor de supervivientes.
Pioneer Moves!
pIOneER MOVES!

Si cada día que pasa estáis más lejos de cualquier orilla pero más cerca de la salida; agradeced el día, ostias.
Podría ser peor... podríais encontrar ropa interior ajena en vuestros bolsillos, y no encontrarle explicación.
El perro blanco de Fuller estaba educado para atacar a los negros. Los míos sabran desactivar minas y atacar a los que nos vengan jodiendo con arggghhumentos sobre las especies. Mis perros serán legión o ninguno, como mis hijos-perro que no dejo nacer; ni ganas. Ni tú ni nadie. Pues eso.

Mel Brooks es mi amigo invisible desde hace años. Se ríe de mí; conmigo... una de cien. Lo intento cambiar a veces por R. Mitchum, pero el puto Mel me pone unos ojitos en el coche que acabo dando la vuelta, y desde ese momento ya se está despollando otra vez.
Que Dios me ayude a cantar mi canción...Piribai, piribai...
O dejadme bailar mal en medio de la pista, sin darme el coñazo, sin querer llevarme a vuestra casa, sin cerrar el bar. La vida fue un bar. Y lo que queda es poblao.

...cabrón
lunes, 14 de septiembre de 2009
...Por desgracia el secreto es demasiado firme
Los hábitos de conducta de la existencia se están reprogramando desde hace unos días. Ésta ya no me ignora como antes -apoyada en el axioma de la existencia sin existencia, la responsabilidad existencialista o el "ser catapultado a la existencia"...

Paulatinamente, se contorsiona a mi alrededor procurando hipnotizarme con los trucos de siempre, antes sguidos como un dogma, pero que ahora me importan menos que una democracia bipartidista.
La vida está ofreciéndome las mieles de seguir en mis trece porque sabe que ahora creo en pastos más verdes, porque ya no me sostiene el miedo a salpicar con mis deseos la realidad.
La vida está acojonada, sabe que se ha pasado treinta y siete pueblos y ahora toca la campanita con el anhelo de que se me escape la baba por las comisuras.
¡Que te joda un veterano de Camboya, marrana!
Me río del rap, me río de la erudición y elijo llorar, ahora sí, por las putadas a los demás.
Por el momento, me encuentro dentro de una inane preocupación ficticia...mañana, bailaré con Zorba sobre las cenizas de la próxima cumbre del G-8.
Paulatinamente, se contorsiona a mi alrededor procurando hipnotizarme con los trucos de siempre, antes sguidos como un dogma, pero que ahora me importan menos que una democracia bipartidista.
La vida está ofreciéndome las mieles de seguir en mis trece porque sabe que ahora creo en pastos más verdes, porque ya no me sostiene el miedo a salpicar con mis deseos la realidad.
La vida está acojonada, sabe que se ha pasado treinta y siete pueblos y ahora toca la campanita con el anhelo de que se me escape la baba por las comisuras.
¡Que te joda un veterano de Camboya, marrana!
Me río del rap, me río de la erudición y elijo llorar, ahora sí, por las putadas a los demás.
Por el momento, me encuentro dentro de una inane preocupación ficticia...mañana, bailaré con Zorba sobre las cenizas de la próxima cumbre del G-8.
miércoles, 19 de agosto de 2009
Hijos de un dios menor
Me gustan los perros y los monos, pero no me gustan nada los pandas porque pienso que son gente enana disfrazada. Y así, con un argumento que haría que Sócrates no se interesara por mi trasero intelectualmente, ignoro a toda una familia de los ursidae -porque el resto: polares, grizzlis, andinos...si me parecen animales de pelo en pecho, de los que se rascan en árboles o pescan atunes; pero es que el panda es absurdo. Y es el símbolo de China, tú.
Pues exactamente de la misma manera he ido perfilando mis gustos estéticos o mis antipatías políticas por el ancho mundo que no conozco. Seré breve en lo esencial, lo juro:
Me cae muy gorda la gente que se considera política por encima de todas las cosas, porque luego son los primeros que tratan como una mierda a las mujeres -o a los hombres, según les dé.
La izquierda oficial es analfabeta y putrefacta, y la derecha es genocidio y brownies del VIP´S.
Luego está la mitad de la población okupa con dos ovarios que suda de la gente como yo, y los okupas de hipoteca mental que cuando quieran echamos un duelo a tirarnos macetas al pasar.
Los nazis. ¿Qué coño queréis? ¿Os imagináis que por cada tonto del culo que ha gobernado un país surgiese una secta de paletos que esperase un segundo advenimiento?
Imaginad por un momento, rapaditos, que os dejáis un bonito mullet a lo McGyver y os dedicáis al bricolage en un entorno pastoril con simpáticos vecinos negros, ¿de verdad eso os encabrona? Si es así, sabed una cosilla: vuestra vida es el mayor ñordo posible que el ser humano se ha propuesto defender.
Puede que todo esto suene a gratuito, claro que lo es. Y es fácil dejarse llevar por el calentón, pero estás pequeñas convicciones que tenemos cada uno hay que sacarlas a menudo para estar preparado...mi entrenamiento llega hasta tal punto que si me giro y tengo un panda detrás, le hundiré la nariz en el cerebro antes de que pueda decir "Sacaflush"
Pues exactamente de la misma manera he ido perfilando mis gustos estéticos o mis antipatías políticas por el ancho mundo que no conozco. Seré breve en lo esencial, lo juro:
Me cae muy gorda la gente que se considera política por encima de todas las cosas, porque luego son los primeros que tratan como una mierda a las mujeres -o a los hombres, según les dé.
La izquierda oficial es analfabeta y putrefacta, y la derecha es genocidio y brownies del VIP´S.
Luego está la mitad de la población okupa con dos ovarios que suda de la gente como yo, y los okupas de hipoteca mental que cuando quieran echamos un duelo a tirarnos macetas al pasar.
Los nazis. ¿Qué coño queréis? ¿Os imagináis que por cada tonto del culo que ha gobernado un país surgiese una secta de paletos que esperase un segundo advenimiento?
Imaginad por un momento, rapaditos, que os dejáis un bonito mullet a lo McGyver y os dedicáis al bricolage en un entorno pastoril con simpáticos vecinos negros, ¿de verdad eso os encabrona? Si es así, sabed una cosilla: vuestra vida es el mayor ñordo posible que el ser humano se ha propuesto defender.
Puede que todo esto suene a gratuito, claro que lo es. Y es fácil dejarse llevar por el calentón, pero estás pequeñas convicciones que tenemos cada uno hay que sacarlas a menudo para estar preparado...mi entrenamiento llega hasta tal punto que si me giro y tengo un panda detrás, le hundiré la nariz en el cerebro antes de que pueda decir "Sacaflush"
martes, 11 de agosto de 2009
El mundo real ya no puede determe
Me está subiendo por las pantorrillas un sentimiento estético prosaico y parece que se va a instalar un tiempo en la exitosa zona de la merienda...una niñita bien (porque tendrá veinti tantos, pero es una niña para gozo de todos los "malcovich" de mi cabeza) que me ríe las gracias y las desgracias, y que si la rompo voy a estar llorando mirando los cachitos.
"Nada de vitrinas, esta vez" Jack the reaper
Será una pija o no, eso da igual porque sólo me sobran sus dos perlas y juro por Mitchum que me las trágare sin explicaciones con el café la próxima vez que la vea...¡Qué alguien, ahi fuera, me eche una mano porque yo sólo quería yacer entre punkis -mujeres, a ser posible-!
Como siga con esta sensación nihilista y adorable acabaré acompañando a mi madre a la exposición del puto-coñazo-de-Sorolla...y eso será el punto de no retorno que, como nueva crisálida asexuada, hará que toda la tribu me llame "caballo".

"Nada de vitrinas, esta vez" Jack the reaper
Será una pija o no, eso da igual porque sólo me sobran sus dos perlas y juro por Mitchum que me las trágare sin explicaciones con el café la próxima vez que la vea...¡Qué alguien, ahi fuera, me eche una mano porque yo sólo quería yacer entre punkis -mujeres, a ser posible-!
Como siga con esta sensación nihilista y adorable acabaré acompañando a mi madre a la exposición del puto-coñazo-de-Sorolla...y eso será el punto de no retorno que, como nueva crisálida asexuada, hará que toda la tribu me llame "caballo".

martes, 4 de agosto de 2009
¿Quién quiere un poco?
...Sólo vine buscando tratamiento experimental
En otro orden de cosas... la convivencia en la capital con tamaño número de cretinos, despojos, proyectos de calientacoños y demás "melocos" resulta desquiciante. Lo único que lo hace llevadero es empujar de vez en cuando a uno a las vías del metro.
¡Y no veas los aplausos entusiastas de las parejas de testigos de Jehova!
¡Y no veas los aplausos entusiastas de las parejas de testigos de Jehova!
lunes, 3 de agosto de 2009
Black Hole Aproximation
Hoy no es un gran día y lo quiero constatar.
Hoy ni siquiera está "siendo", aunque esto me lo contraargumentaréis de mil formas, hasta con hipo.
Hoy es un día de clase media, de poco curro, de buenos alimentos mal aliñados, de lecturas ignominiosas, de atentados chapuceros y concupiscencia habitual.
Hoy precisamente me había visto guapo de cojones al salir de casa.
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