sábado, 17 de abril de 2010

Ya no me cantes, cigarra






Que si el intercambio de energías, que si estoy agotando el qi...
O prostitución tántrica o nada.

Tengo los brazos llenos de arañazos del gato, el porno ha desaparecido de mi madriguera y he vuelto a las poluciones nocturnas de la edad del pavo... ya he visto unas cuantas candidatas a las que llenarles la espalda desnuda de jeroglíficos y romances, pero tienen novio, novio y relación abierta que es lo que se lleva (una mierda contradictoria pero que parece que satisface a muchas menos de lo esperanzador).

Y tan pronto te abofetean con L´Atalante, como te cantan una copla de los de gitano con el dorso de la mano duro porque lo mismo da todo, y ni rastro de un chivatazo, de un aviso; y hablando de avisos: ya he aprendido a ser una persona horrible y se me da bien...que nadie venga apelando a la inconsciencia o la ignorancia que tiro a dar y tengo un gato entrenadísimo en el combate.

jueves, 15 de abril de 2010

Adentrándonos en la intercapa




Me quise tanto de crío que no hay ya dios que me aguante. Y me río con aquel enano, pringao como el que más, a través de los vórtices del tiempo y del calcio.
Me cago en mi calavera una y mil veces y sigue queriendo más...más tortura, más sabiduría personal e intransferible; más catástrofe y reconstrucción de las ruinas.

La periferia clama por otras exigencias pero el cerebro, quién realmente manda, está borracho de poder y enfermedades incurables: la falta de vida potable contra los anticuerpos de la inmortalidad.

Sí. Un desbarro tras otro que tendréis que aguantar si me queréis o si vivís cerca.
Una oportunidad de oro para salpicarme con el coche al pasar o de robarme el último piti de camino a casa.

¡Qué mierda tan salvaje resulta la incapacidad de discernir si nos ha ido bien o mal!
La opción de siempre: quemar una tonelada de sus cosas.

lunes, 29 de marzo de 2010

Otro tonto con lo mismo




Conocí a un tío que guardaba los coños en frascos, en una disolución acuosa de formaldehído, o formol, y con abono orgánico líquido como sustento de nutrientes.
Había descubierto que, por ilógico que parezca, era mucho más conveniente para la conservación una temperatura de clima tropical.
Aunque empezaba a cuestionar los límites de lo óptimo experimentando en atmósferas
más baldías,
remontadas río arriba;
de parajes propios de la duermevela y el mito.

... nunca sacó uno del recipiente que no fuese a utilizar.
Poco a poco fue integrando su conducta en la médula espinal de su existencia,
su matrimonio y su paternidad.

Comenzó llevando un pelo rizado metido en la boca mientras veía con su mujer la televisión o les leía un cuento a sus hijos...sintiéndose centro único y absoluto del universo fabricado por un demente,
consciente en solitario de su comportamiento, observador y bufón de una vida sin nada, absolutamente nada en el exterior,
salvo los coños.

Los coños nunca le vieron llorar o tener miedo. Su perro sí; le miraba con una mirada escrutadora y atenta: queriendo entender si su amo dominaba los coños o era al contrario.

Había coños olvidados en el maletín con las cosas del trabajo, en el microondas junto a una taza de café frío o en el estante al lado de las fotos en las que salía joven, haciendo cosas que hacía cuando era joven y los coños no le obsesionaban en términos de epidemia.
Coños, Por toda la casa. Coños

El tío tenía ataques de pánico, aunque en esos momentos no estaba para coños.
Tenía un truco para intentar recuperar el ánimo: pegarse con sus hijos al estilo padre necesitado...ya sabéis recibiendo todas y fallando una tras otra, eso le hacía sentirse mejor porque ellos también se sentían mejor.
No hay nada como ganar a uno grande o perder contra muchos pequeños.

El tipo murió a una edad insultante y le lloramos un montón todos. A día de hoy, los amigos todavía intentamos encontrar su colección por alguna parte, ya que no estamos para aprender ninguna moraleja en este planeta.



sábado, 27 de marzo de 2010

The ponies run, the girls are young



En esta ciudad no existe el ardor. Aunque las hogueras ayudan, sólo de tu energía interminable puedes fiarte. Todo lo demás lo has imaginado así.

Y en la calle, reinterpretar los susurros del viento (cuando lo hay) y calibrar la tonalidad del sol (con los ojos abiertos) cuando cae la noche.

En un mundo en el que los sin hogar no se acurrucan juntos
no puedes esperar entender muchas cosas; ni pretender poder alguno.

Sobrevivir a la avalancha es una exigencia del guión, una criba por resolver.
Y de la misma manera en que te internas en el mar sin nada en los bolsillos tienes que separar la cara tras el siguiente beso. Créeme.

Tú que quieres aprender a vivir debes olvidarlo todo,
morir varias veces, hasta que salga bien;
hasta que vuelvas a dudar si no será
que eres inmortal, que eres el cronista.

viernes, 19 de marzo de 2010

Pendiente o tobogán

Saber de lo que va esto es un embrollo de muchos años. Y elijo ese oficio.
Porque si algo no se espera uno es que la vida tenga tantos momentos vulgares, y tan seguidos... los cabrones.

Y mira la de viejos que han muerto, cómo si fuese lo normal, morirse al tiempo. Pero claro, lo de las especies y todo eso...
Hay gente que desaparece a los 18, de malas maneras; y sin saber que las ruinas son la única evolución real en esta bola de mierda giratoria.

Y hay despojos mentales que se han decrepitado durante décadas y aún van dando consejos de sección Opinión del Abc.
¡Tíos, que Joe Cocker ya tiene 65 años! Y Spike Lee, 53. ¡Qué esto corre que se jode!

Y si digo que es una vocación saber para qué, no es más que por dármelas. En realidad, ni el qué, ni el cuánto, ni el con quién; lo único que respira libre es el hasta donde; y a veces, el desde donde.

Qué fea se pone la libertad, mierda.



jueves, 18 de marzo de 2010

Un detective indiferente V: Empezando por el deux ex machina



Voy a barajear y cuando tú quieras que pare di "Basta".
Vale ésta es tu carta, cógela y mirala bien porque esta iba a ser tu carta de por vida.
La baraja tiene 52 cartas y de todas ellas tú elegiste ésta.
¿Por qué sé que es la carta de tu vida? ¡Ja, qué más quisieras! No, de hecho tu carta acaba de transformarse en esta otra...¡hop! ¿Te gusta tu nueva carta? ¿No estás seguro? Ya.

Hagámoslo más difícil, ya que no tienes cara de conformarte con lo que tienes... ¿recuerdas la carta que elegiste al principio? Exacto. ¡Difícil de olvidar, verdad! Bueno, deseas lo que no puedes tener; ahora ya no tienes ninguna de las dos...¡alehop!

-Aplausos-

¿Y ahora que miras? Ah, que no quieres creerte que haya terminado el número, claro. Tú mandas...¡yo sólo soy el mago! Piensa en una de las dos cartas desaparecidas. O en las dos. A lo mejor empiezas a comprender donde pueden estar, concéntrate.

Pero, ¿estás llorando? ¿Qué? Ah, te sientes impotente, claro...tú eliges cartas y yo las hago desaparecer sin que puedas hacer nada. Podría ser peor, ¿no? Mira al resto del público, mira sus caras.
Disfrutan el espectáculo, ¿y qué vale eso? ¡Chico, tú lo estás viviendo! Y yo soy como ellos, todos nosotros estamos viendo como las haces desaparecer...una tras otra. ¿Qué? ¡Cómo que no tiene gracia! Tiene TODA LA GRACIA. Porque tus dos cartas ya no existen, están muertas. Mira, cinco, doce, veinte, treinta y cuarenta y nueve cartas. No hay más... sí, faltan tres... la tercera carta es la que ni siquiera conoceras. Así es la magia, amigo; tremendamente real.

-Aplausos-

¡Oh, te empiezas a cabrear, eh! Eso está bien, sigue jugando conmigo... de hecho, ahora jugaremos directamente contigo. Di "basta" una vez más. Oh, el tres de rombos, ¿te gusta? Tiene que gustarte sí o sí porque esta carta eres tú. Como lo oyes. Y...alehop... también ha desaparecido. No me mires así, ¿qué esperabas que pasara?

Aunque tú sigues aquí, claro, mírate ¿sabes por qué? Verás, sólo son cartas y esto sólo es un un bar al que no es la primera vez que vienes. Y la razón última es esa: porque aquí hay chicas guapas impresionables con dinero, ¿no?

Todo esto no lo hago por venganza, amigo. Lo hago porque puedo. Porque soy un mago y puedo adivinarlo todo...espera, no te vayas aún, queda lo mejor... claro, hombre.

Extiende tu mano, así. Bien. Y ahora mentalizate de esto: jamás te vuelvas a cruzar en mi camino, o la próxima vez no me limitaré a retenerte con trucos de manos mientras localizan los cuerpos.

sábado, 13 de marzo de 2010

El espíritu, la carne y Marvin Gaye




Se levantaría por la mañana, bajaría al bar a desayunar, todo muy rápido. Luego subiría a ducharse, y a afeitarse; se miraría un buen rato en el espejo esbozando un plan para mejorar su desnudo, especialmente los pezones.

Luego recorrería todas las tiendas, buscando trabajo, y eso le tomaría toda la mañana.
En lugar de comer, tomaría un café con leche muy grande, y no fumaría ni un cigarrillo mientras se lo tomaba. Y se pediría un postre, cualquiera; un flan a lo mejor.

Sabía que perdería un buen rato mirando a la gente y a los coches, pensando en ella (y en las demás también, pero claro; había una ella y unas demás)

La tarde sería más dura. Especialmente si sabes que te estás quedando solo.
Así que visitaría a alguien... aunque era incapaz de imaginar a quién.
Y si no, si entristecía en demasía, iría acercándose, calle a calle, a su casa. Se engañaría con tareas realizables y acabaría fumando y poniendo viejas canciones.

Por eso tenía claro que, de producirse lo que auguraba, no llegaría al portal; cogería el primer autobús que pasase y se bajaría en cuanto vislumbrase un parque, o incluso un descampado. Porque en esos sitios, caminar sale solo.
Y de nuevo el sol se va sin despedirse.
Le apetecería beber y seducir, pero sabe que ya no tiene aplomo para ello. Condenados a la estupidez de la maldad. De la suya y de la nuestra.

Y andaría hasta casa. Cruzaría el umbral y por un segundo se volvería a sentir tranquilo, conocido; igualmente nada tenía porqué impedír que terminase rompiendo un espejo con la cabeza.

Con esas pintas se freiría un filete -absorto en los caminos no escogidos, las infinitas posibilidades; los condicionales - y al final absoluto del día pondría una colada, se liaría un cigarrillo más; probablemente se tocase un solo de armónica para mantener a la musa con lo mínimo, con cincuenta pavos en el tanga o con promesas de días llenos de sol y niños felices; sabiendo que ya no queda ningún crédito estando todo lo mejor por llegar.

viernes, 12 de marzo de 2010

Esto es una grandísima aventura




Soy un puto encanto de tio...hasta con mi peor careto. Y me atrapan los tatuajes, los piercings y todo lo que huela a desesperación. Los sensatos, las populares, los encantados de conoceros y las baratas podéis seguir disfrutando vuestro momento; haré lo posible para que no se os moleste.

El resto, osea los que leeis (no los que escucháis, habláis, rebuznáis o habláis de dinero, esos seguid en la brecha: "sí, no dejo de miraros...lo hacéis muy bien, vaya, ¡qué buenos sois!")...
¿por donde iba? Ah, sí, al resto un consejo: cansaos, una sola vez, con una vale. Y sudad. En cualquiera de sus variantes. Y leed a Ballard, y visionad a Ferreri, y escuchad a Pla. Y ya.

A ser posible pegadle un tiro a alguien, a cualquiera...algo habrá hecho. Sacaos los genitales o las tetas y pedid una remuneración según la estación, y luego bailad un lento...con besos y tal; también con uno basta. Y ya.

Y ya. Lo demás me lo contáis después de suponer que me interesa. Y que os den lo que a mí no me toca. Sed guapos y macarras, o no, a mí me da igual, y al resto del mundo ni te digo.

martes, 9 de marzo de 2010

Rigurosamente cierto




Tu mundo hecho añicos
dejó servidos a los más prematuros
quizá si mi enseña pudiese ondear...
aprendiendo los grandes felinos
de los niños del pegamento.

Si anoche pudo ser un espectáculo
¡por qué no habrá más fados con bailarinas de diez días!

Acabaremos odiándonos de risa,
sin que la copa llegue a amargar
como el amor al asco de una madre;
para sacar el grano de arena que hay dentro de la perla
y flotar en el rumor, terco, o
en el lejano tintineo,
como prueba de que no he nacido otra vez más.

Y para las fresas que hay que recoger,
para ellas también plañeron las gaviotas
desvanecidas del ayer;
especifidades de mi sentida catársis proscrita.

miércoles, 3 de marzo de 2010

La senda de los bisontes




Lo conjuraron un amanecer temprano, de los de luz tenue, de pajarillos excitados con el sol lejano y rumores de tormenta en otro lugar.
Lo alimentaron con lo añejo, con leche de búfala antes que materna. Le indujeron miles de deseos; pero estaba en otro sitio, despistándose.

Lo vistieron con costosos ropajes que acabaron en el barro y se le mostraron, por otros medios, los parajes deshabitados: no por lúcidos, sino por yermos. Y quiso recorrerlos.
Y ahora no sabe donde está, ni le importa; ya se acerca a la tormenta con excitación. No le importa si debe algo o lo debe todo, si hay precio que pagar o si ya lo entregó al principio.

Porque su mente se ha quedado en el camino, sin ningún motivo importante; y aunque aún no lo sabe, terminará por desandar los pasos.
Para al fin detenerse sus fuerzas y, sin dejar huella, volverse a despistar de lo irreconciliable, y así reconciliarlo.




lunes, 1 de marzo de 2010

Contrato social actualizado



"¿Y bien?"

jueves, 25 de febrero de 2010

Blablablería




¡Qué ostia te daba, pringao!
Pijo de mierda.
Frivoliza ahora que lo tienes todo.
Y dale tiempo a la rueda que te acabará pasando por encima.

Te voy a secuestrar
estilo irakí
voy a hacerte politoxicómano a la fuerza,
pero sin la parte de experimentar "que guay, que conectado estoy a todo...",
imbécil;
eres mi tesina
protagonista de una crónica bien negra.
Mi desahogo
mi buen motivo para lo que venga.
A lo mejor hasta me dan la razón los que consideras tus colegas.
O tus padres, o tu novia.

Y como no hay mal que por bien no venga,
voy a recoger tus últimas palabras
y te las voy a mejorar,
en forma de romance,
o de cántiga,
y te voy a publicar;
así habremos terminado con tanta monserga sobre el librepensamiento
y tu aportación
lamentable
al sueño de Cristóbal Cano.


sábado, 20 de febrero de 2010

Otra semana tontísima



Me he estado engañando: jamás divagué.
Ni perdí el tiempo haciendo las cosas que habrían resultado una completa pérdida de tiempo.

Supe fabricar un amor burgués de miradas y copas de helado; amor de padre, si prefieres.
De entusiasmo en lo fácil, en lo cotidiano, de ese que levanta religiones; del que duele perder.
Y luego se me revolucionó.
Se hizo bramido y campo, con todo lo que conlleva. Para finalmente alienarse en su libertad.

Y lo escribo porque no puedo pintarlo, para pintarlo porque no puedo explicarlo.

Lo que más valoro ahora es traerlo de vuelta con mucho cuidado, ya que es posible que me lo esté inventando todo, como un niño.

Si finalmente voy a envejecer,
me gustaría quedarme solo, como sola está la casa;
y ya que no puedes llevarte tu fantasma, intentaré hacerle reir mientras pueda.

La maldición de la energía



Primero se pone el disco.

Tengo la foto que nos hicieron en Amsterdam;
claro que la tengo.

Retiene lo mejor que he vivido.

Lo atestigua.

Y si no estuviera ahí, conmigo,

no cambiaría nada,

marca sólo un minuto,

un único minuto .


Pero en ella salen todas las veces que nos duchamos juntos,
y sales sin gafas,
pero también con ellas.
Y te veo vivendo conmigo,

estudiando conmigo,

y puesta de mdma;

saboreo el café en tu boca
y la cerveza,
tanta cerveza...

oigo gimotear al perro mientras follamos,

y se me llenan las manos cuando lloras;

se me asfixia el pecho
y me salgo de la cama,
y te reprocho todo lo que iba a venir;

y te suplico que te quedes, que me destroces;

porque quiero vivirlo.

Y en la foto no sabía casi nada de todo eso,

y aplaudo a la vida,

y la vitoreo,

y ella hace una reverencia, antes de irse por bambalinas;

y sabe que ha salido bien.


No tendré otra foto como esa en toda mi vida.
Porque ya no tendré lo que ahí se muestra,

ni seré quién dice que soy;

de lo que aparece en esa imagen

sólo queda la verdad para mí,

y la verdad para ti.

Y aquí estará.
..
Cuando quieras podrás venir a verla.

jueves, 18 de febrero de 2010

Neumoconiosis doméstica

Y de allí se marchó. Arrastraba el paracaídas desplegado por la cuesta y una estúpida sonrisa en la cara.
Y se recuerda porque yo me he quedado por aquí, sequito de ideas, mirándome las manos que parecen rendidas y me asusta la idea de quedarme a solas conmigo y sin hacernos compañía escribiendo...que ya ves, ¡vaya perdida!

Y ese algo mágico que tiene verla siempre más guapa que antes, eso también ha desequilibrado bastante el viaje; vamos, que ni de coña la acompaño porque mi paracaidas lo dirigiría un calígula bañado en crack con síndrome de Peter Pan y esos siempre suelen acabar a proposito en los cables de alta tensión, por el artificio y todo eso.

Y luego está Daniel Alcides, que se inoculó la verruga peruana para poder estudiar su proceso, y la palmó, sin paracaídas ni ostias. Lo que viene a ser el único "todo por la patria" que me he querido creer.

Si te pones a hacer recuento te sentirás tan viejo que la habrás jodido, que es más o menos lo que acabo haciendo cuando escribo de oido, como hoy.
Porque la escritura odia la rutina, odia follar mecánicamente y se acaba marchando con un poeta que juega con el lenguaje.
No sé si por joder...
O por apostar al caballo ganador.

Menos mal que tengo educación y le abriré la puerta de madrugada, cuando vuelva sin llaves y queriendo escribir seis horas seguidas para contarme dónde ha estado.
Se suele llamar "vivo sin vivir en ti"; y no lo dijo una monja porque esas no saben comer un coño.



miércoles, 17 de febrero de 2010

Releyendo a los clásicos IX

Recorrió la linea traviesa de todos los ropajes para encontrarse, a la postre, expulsada como vestal una y mil veces.
Ese y no otro es el misterio de la pasión; por el que siempre nos encontraremos en nuestras huidas.





"Un racimo de estrellas brillaba plácidamente sobre nosotros, entre siluetas de largas hojas delgadas; ese cielo vibrante parecía tan desnudo como ella bajo su vestido liviano."

V. Nabokov

lunes, 15 de febrero de 2010

Gracias por venir



En el palacio aquel ya no iba a pasar nada más. Los invitados huían con acompañantes que no habían traido, y aunque los músicos seguían dando espectáculo, a nadie le importaba.

Los carruajes, los taxis y los sidecares salían por la puerta principal sin orden ni concierto, apretujados, entre relinchos y bocinazos.
Estaban también los que se descolgaban por las ventanas, con sábanas atadas en hilera; o las tirolinas improvisadas desde el tejado con bordones de cortina y candelabros.

En el centro del salón principal, el anfitrión agitaba un expresso con hielo y Tía María y miraba concentrado el vórtice que se formaba en su vaso, preso de la insoportable vulgaridad de sentirse en un torbellino de emociones que nadie estaba dispuesto a presenciar.

Y sólo la música acompañaba su vaivén mientras decenas de invitados caían sobre los matorrales del jardín en arriesgados picados y saltos del ángel con limitado éxito.

Un pronto levantar la vista: la certeza de ser el hazmerreir general y un acompasado movimiento de cintura en un cuerpo que comenzaba a sentir la vocación de bailarín solitario.
¡A lo mejor la velada acababa de empezar!

Un chasqueo de dedos a la banda, la copa de trago y un par de vueltas hasta el mueble bar. Relajadas las formas tras aflojarse la corbata cambió la copa por la botella de möet chandon.
Un sonoro pum espumoso inauguró una época sin brindis, y alzando la botella al cielo, lo celebró.

Saltitos entregados por el pasillo de motivos orientales a ritmo de swing, pudo ver como los últimos rezagados le miraban aterrorizados, justo antes de lanzarse por la escalinata presos del pánico y estrellándose contra el marmol peruano del primer piso.

El griterío de pánico era ensordecedor. Algunos supervivientes se avalanzaban sobre el armero de la entrada, sacando carabinas y pistolas ya cargadas.
Pero cuando el dueño llegó abajo deslizándose por la barandilla, la mayoría de ellos desertó dejando caer las armas al suelo, suplicando entre chillidos por su vida.

Sólo uno permaneció allí; paralizado por el terror sujetaba una vieja escopeta de caza, algo que no suponía ningún tipo de defensa contra aquello que se le echaba encima en un zigzag propio del bebop.

"La vida es un chiste, nada serio que salvar de los gusanos; el amor no se está quieto y la humanidad sí que es fea", cantó mientras se acercaba moviendo los hombros y los pies; que aún se movían un poco después de que la escopeta se disparase y le volara la cabeza.
Era el fin de la fiesta.
Y aunque todos la recordarían, nadie hablará de ella jamás; es de mala educación hacerse a la idea de que tarde o temprano ocurren cosas importantes por poco que nos importe.

viernes, 5 de febrero de 2010

Stay hungry, stay foolish!

Café, actualidad, historias humanas de papel cuché, picor de ojos, montado de lomo y queso, paraje llano, otra vez sublimando imágenes de mi otro "yo" en Calatayud, cierzo y zen, puentes, montañas, otra bienvenida desastrosa, subirme el pantalón, horas colgadas al sol...la noche, beberme, volver a una casa, convertirme en sal.


Despertar ruidoso, la pistola no está bajo la almohada, armarme de buenas intenciones, reproches para almorzar, promesas de mal hijo que ya salen con facilidad, huida, kilómetros, llegada y fonda, las puertas se abren con estrépito y el extranjero se recorta entre la ventisca que hay fuera, nadie invita a más rondas, canciones, sueño, la misma cara en la memoria antes del apagón.






"Amigo mío, te sorprenderá sin duda, pero yo he nacido para el amor"; Burt Lancaster en Los Profesionales

miércoles, 3 de febrero de 2010

Narraciones extraordinarias


Alguien se ha dejado olvidada, dos veces consecutivas, la foto de su sobrina recien nacida en mi mesa,
y resulta algo tan incisivo que tengo que apartar la mirada, porque no sé que pinta ahí, ni sé que decirle...
Y miro su desdentada boca roja como un pescado crudo por dentro y me alegro por lo bien que se lo va a pasar;
luego veo la sábana azul "cielo de mentira" que la arropa, a juego con las paredes "blanco cristiano y orgulloso"... y me doy cuenta de que todos los padres y madres se parecen;
todos cumplen una función por encima de aceptar una responsabilidad; y me gustaría abofetearles a todos hasta cansarme,
por no enseñar una puta cosa útil en tantos años de protectorado.

Y luego miro al gato y veo que le han caido los cojones,
vamos que se le han descolgado,
o salido, no sé;
y me percato de que
igual por eso anda últimamente tan bastardo y tan de extrema derecha.
De hecho, se me queda mirando un rato,
se acerca ronroneando y ya, cara a cara, me escupe mientras me sujeta la barbilla con las uñas.
No es por desprecio porque lo hace, sino porque busca gatas y en casa no las hay,
claro, y porque tiene huevos para perder los porros debajo del sofa,
pero no para bajar a la calle desde un primero.
Razas de laboratorio de serie B.

Y harto de tanta idiosincrasia idéntica en lo circundante me bajo al bar,
al del Marca, el As, El País y un café por un euro diez;
y al momento se apagan todas las luces del local, la música, las máquinas tragaperras que a estas horas ya echan humo y hasta la cafetera se detiene.
Y, tonto de mí, imagino que es una fiesta sorpresa y que una chica guapísima va a sacar una tarta con bengalas y demás; y se me escapa un sollozo de emoción.
...
Hoy el mundo no se esperaba que me levantara gilipollas.

martes, 2 de febrero de 2010

Good Golly Miss Molly


Se derrama por las calles de Dijon.

Buscando el mañana,
y un colegio, una tasca agradable,
un kiosko donde comprar el Público
...buscando empezar, de una vez por todas.

Ójala lo quiera.

Y ójala la acepten.

O se perderán el brillo que hay en el centro de la Tierra.


En la estación

deja un carro de trastos que nadie quiere.
Y con piezas de lego en los bolsillos
busca un niño con el que recrear su hogar.

Del niño no hay datos; menos mal.
O envejeceríamos el resto de manera irremediable
al descubrir que el estanque tiene reglas
más allá de la belleza,

y que no nos pertenece

ni la expectante luz del engaño.


Lejos de Rangún

se acuerda uno de casi todo.
Y da vueltas sobre sí
seguro se estar bailando en círculos,
con un nenufar,
entre pan rallado tirado por una vieja
y muriendo por querer estar

a la intemperie

todas las vidas por venir.